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Opinión

Abucheados por los tuyos

Debe ser duro acudir a una manifestación y verte abucheado por tus propios compañeros de marcha, por quienes en principio comparten tus mismas ideas, como le sucedió a la gente de Ciudadanos durante la manifestación del Orgullo LGTBI del sábado en Alicante, a la portavoz de la formación naranja, Mari Carmen Sánchez, vicealcaldesa de la ciudad, al resto de sus concejales y a medio centenar de militantes, que tuvieron que salir escoltados por la Policía antes de que concluyera la movilización. Tan dolorosos hechos constituyen una prueba evidente de la esquizofrenia en la que hace tiempo vive Cs, una fuerza nacida con la convicción de erigirse en un partido de centro de ideología liberal y tolerante con derechos civiles como la diversidad sexual. Por eso estaban en la manifestación del sábado. Sin embargo, la reciente apuesta de Albert Rivera por convertir a Ciudadanos en el partido hegemónico de la derecha, rompiendo con el PSOE y entendiéndose con partidos retrógrados con esos derechos como Vox, ha socavado los principios fundacionales de Cs. Vamos a ver, Rivera no es ingenuo: desde su despacho, se supone que asesorado por decenas de expertos en estrategia política, se ha convencido de que el camino para incrementar su botín de votos consiste en entrar sólo en gobiernos conservadores desde los que poco a poco ir desgastando al PP para darle al sorpaso, aunque sea al precio de sacrificar en el altar del olvido su génesis ideológica y hasta moral. El problema es que eso coloca en las calles de ciudades y pueblos en una situación atroz a su propia gente: quizás Rivera debía escapar por unos minutos de su sanedrín de lumbreras para preguntarle a Mari Carmen Sánchez qué se siente detrás de un cordón policial. Cs está jugando con fuego: blanquea una marca como Vox que a estas alturas de milenio comete la trágica barbaridad de negar el derecho a la diversidad sexual, esto es, a que cada uno ame y viva como le da la gana. No lo hace sólo Rivera, claro. Al PP de Luis Barcala, en esa marcha del sábado en Alicante, ni se le esperaba.

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