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La sobriedad nos brinda tiempo y libertad

La vida, no sin razón, es una desconocida mujer que jamás admite conjeturas. Probablemente, junto al carmín de su boca, está la solicitud de atrevimiento; la misma que sin ser compromiso verbal incendia el alma.

Con el transcurrir de los años, vamos comprendiendo que junto a lo apacible los procesos anímicos se regulan, y poco a poco, prescindimos de todo aquello que nos altera. Grandes son las culpas que atormentan al hombre que se abandona al absurdo destino de la presunción... Junto a la palabra sobriedad, siempre planea la sombra de la pobreza. Desgraciadamente hemos pensado que junto a la abundancia está la felicidad y con acuciante "pasión" lo queremos tener todo. ¿Acaso, no vemos, qué junto al imaginario mundo de la propiedad perdemos libertad? La felicidad que se apoya junto a un objeto se trunca en el momento que se pierde... A diario podemos ver cosas que nos hacen pensar, sí son pequeños razonamientos que nos regala la vida, para comprender mejor las cosas. Hace pocos días, junto a la sombra del atardecer, comprendí que la única fortuna a la que debemos aspirar es la vivencia. Normalmente, los españoles hablamos muy alto, por lo tanto no es de extrañar que un simple paseo por la calle, sea un contratiempo de escucha sin necesidad de acercarse a nadie. Alguien, de lejos dijo una frase; a pesar de venir magullada por la distancia, la escuché bien "mantener el estatus". Me quedé pensando, sí, con la voz interior de los días tranquilos iniciamos un coloquio... ¿Cuánto cuesta mantener el estatus? Al pensar en el tema me vienen a la mente cochazos, casoplones, ropa cara y un largo etcétera. ¿Es preciso al referirse a la vida, la nuestra, narrar lo qué tenemos? Todo, díganme qué no, es una alegría falsificada que pretende alterar la única realidad de la vida: la muerte. Posiblemente, la única manera de no perder el tiempo, sea practicando la sobriedad: sí, tener lo necesario para vivir y aprovechar más cada segundo... ¿Ustedes saben si en los grandes almacenes venden vidas? Vivir es acercarse a nuestros semejantes, disfrutar de nuestros seres queridos, tener tiempo para escuchar a nuestros hijos. Vivir es hacer el amor sin sentir que es una obligación, es caminar junto a la naturaleza, es comer un plato de lentejas cocinadas con cariño. Vivir es darse cuenta, que el tiempo es un asesino furtivo que tarde o temprano nos liquidará... Y nosotros pensando en adquirir el último modelo de teléfono. ¡Ay, qué estúpidos somos!

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