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Teatro, crítica

Postura poética

Diktat

Teatre Arniches de Alicante

De Enzo Cormann. Compañía: Col-lectiu Intermitent. Dirección: Juan Pastor.

El carácter independiente y el espíritu de investigación creadora del teatro alternativo se manifiestan en el autor francés Enzo Cormann y concretamente en el montaje presenciado en el Arniches, que se incluye en el ciclo Des d'Ací como una forma de apoyo al sector profesional alicantino. Ahí está la nueva compañía Col-lectiu Intermitent, cuyo nombre expresa las dificultades o la inestabilidad, en este caso, de las artes escénicas valencianas. Diktat (1995) y los integrantes del equipo convocaron a muchos espectadores y se llenó la sala para ver en acción a Morgan Blasco y Toni Misó, los dos intérpretes de esta obra dirigida por Juan Pastor, a quien vemos, en uno de los laterales, y oímos con sus breves introducciones antes de cada uno de los tres actos con su planteamiento, nudo y desenlace. La teatralidad nos enseña sus cartas desde el comienzo, y el espectáculo hace hincapié en ella con este duelo donde los actores toman la palabra prestada por Cormann y traducida por Fernando Gómez Grande. Una labor la suya que, trasladando el texto de una lengua a otra, imprime bien el latido de la vida presenciada en escena, hecho que refuerzan Pastor y los actores con sus personajes de hermanastros y la guerra y el genocidio como temas. Inherentes al ser humano, los odios y la violencia no tienen fin. Y el desencuentro y las intrigas entre el exiliado, tras veinticinco años ausente, y el que va a entrar en el gobierno. Una contienda y dos bandos con intereses, nacionalistas, económicos, étnicos o políticos, opuestos. El primero secuestra al segundo y busca la venganza en el simbólico espacio, ejemplo de ruina y destrucción, y las descripciones verbales evocan conocidas imágenes sobre miedos, crímenes y humillaciones. Resulta imprescindible el peso de la eficaz labor interpretativa que Blasco y Misó llevan a efecto con su saber estar y la manera de exponer mediante el diálogo y los monólogos dirigidos directamente al público. Narran y actúan con una cierta agilidad y los ajustes del veterano director. La vehemencia, la templanza o la ironía conviven en la firme actuación de ambos con algunas variaciones y el sugerente giro final. «Solo la ficción nos salva», dice uno de ellos.

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