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Torra y la bilateralidad

El supremacismo de Torra incluye sentirse más presidente que otros

El supremacismo de Torra no incluye únicamente sentirse un presidente autonómico por encima del resto. Es solo una muestra de la superioridad xenófoba que le lleva a creer que los españoles son "bestias con forma humana". Sin embargo, este personaje destila mucha más estupidez envasada al vacío aunque peligrosa de la que nos imaginamos. No hay más que verlo pedir a las fuerzas de choque del independentismo que aprieten en la calle, y a los Mossos que aflojen mientras reciben una somanta de palos tras otra. Al decir que no es un presidente autonómico más está exigiendo no un trato preferencial al del resto, sino de igual a igual, al presidente del Gobierno de España, que en esta triste y lamentable carrera por afianzarse en el poder se dedica a rehabilitar a políticos que hace tan solo unos días parecían estar amortizados, como es el caso de Torra. O a dictadores en el olvido, como Franco. Primero Franco y ahora Torra, menuda carrera por recuperar zombis la de Pedro Sánchez. Después de un par de meses sin querer ponerse al teléfono en respuesta a la violencia y los desmanes por la sentencia del 1-0, agobiado por las prisas, Sánchez decidió cambiar el paso e invitarlo a la ronda de conversaciones que quiere mantener con los presidentes autonómicos antes de la investidura. Nunca se vio nada parecido. Torra le ha recordado que él es bilateral y que lo que haya que tratar es de Estado a Estado. O de nación a nación. Los interlocutores separatistas del PSOE presumen de haber forzado a Sánchez a la vergüenza pública al devolverle la palabra al político que parecía fulminado y le telefoneaba sin éxito. Vamos de mal en peor.

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