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¿Cuarto poder?

Ramírez aún mece la cuna

Contra pronóstico y contra la lógica, Vicente Mir continuará una semana más como entrenador del peor Hércules de la historia, pese al enésimo sonrojo de Los Arcos, donde el entonces colista Orihuela superó en actitud, intensidad, juego y ocasiones a un conjunto blanquiazul que volvió a ofrecer alarmantes síntomas de serio candidato al descenso a Tercera División. Solo las cifras sostienen en el banquillo a Mir, tambaleante como un boxeador «grogui» y casi sonado. Pero no son los números que refleja aquí al lado Ramón Pérez -ocho puntos de 24 posibles- los que salvan al técnico valenciano, sino las cifras que maneja el expresidente y accionista del club Juan Carlos Ramírez, cuyo cálculo economicista y rácano es el único que prevalece en estos tiempos inciertos en el club. Es el mismo criterio que utilizó durante el infausto mercado de invierno para malbaratar y desmantelar la ya de por sí deficiente plantilla pergeñada por Javier Portillo con la prioridad de reducir costes por encima de rearmar al equipo y salvar a una entidad centenaria de un ridículo histórico cada vez más cercano.

De modo que Ramírez, que el pasado 26 de enero anunció que se apartaba de la gestión diaria de la entidad cuando la gente pidió a gritos su dimisión, todavía decide quién viene y quién va; quién sale y quién entra para desaire del nuevo presidente Quique Hernández, que presumió de «plenos poderes» en su retorno al palco. Quien paga, manda.

Cual «pato cojo» en las presidenciales de EEUU, vive de prestado Mir como preparador del Hércules tras cosechar malos resultados y cometer múltiples errores en la lectura de los partidos y en las ruedas de prensa. Superado por los acontecimientos y por el desplome del equipo, en su estreno afeó al Rico Pérez que sus pitos descentraron a sus jugadores en la derrota ante el Badalona y poco antes de la visita a Sabadell pidió la palabra para despedirse. En Orihuela, con 1-0 en contra en el minuto 80, retiró al delantero Vergos para dar entrada al lateral Felipe Alfonso y prescindió de entrada de Diego Benito para darle carrete al fichaje invernal Sergio Jiménez, aquejado de molestias... Y así, una tras otra, pero Mir es de la confianza de Ramírez, el hombre que mece la cuna de este desastre sin fin.

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