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Solitarios en la gran pantalla

Solos ante el cine profundiza con pasión y lucidez en los creadores que han tratado la soledad en el cine

Solos ante el cine deja bien claro ya desde la portada lo que se proyecta en sus páginas: "Cuando se apagan las luces y empiezan los sueños". Pedro García Cueto se rinde al placer de la gran pantalla uniendo planos de cine y literatura, pensamiento y reflexión. Devoción íntegra e integral por el Séptimo Arte que realiza un travelling preciso y elegante por autores, directores e intérpretes que han llevado la soledad a las imágenes. Tantos y tan buenos. Desde la mirada perdida en el horizonte infinito de Tadzio en "Muerte en Venecia" hasta la soledad total bañada en neón de "Taxi Driver" pasando por los héroes anónimos de Billy Wilder en joyas como "El apartamento". La soledad, pues, como alimento del cine y a través del cine. Atractivo planteamiento que se nutre de (re)pulsiones, instintos, deseos, vilezas y también generosidad. Y valor. La condición de humana en estado puro. En blanco y negro o con colores inflamados. Arranca el libro con Visconti. Su adaptación de la obra de Thomas Mann en cabeza, pero no solo. "El inocente" fue su última genialidad: un hombre solo entre dos mujeres. Qué soledad tan trágica. Y lúcida. Y desgarradora. Y lírica. El cine negro es territorio propicio para solitarios enmascarados de dureza. Investigadores de la vida privada ajena que se enfrentan a destinos fatales y callejones sin salida (tan propicios para la soledad ambos). Destinos letales ("Deseos humanos", cumbre de personajes llamados al desastre por el gran Fritz Lang). Mujeres fascinantes y solas que huyen del más allá ("Laura", de Preminger). Décadas construidas sobre la soledad como los años 70, atrapados en el "Chinatown" de Roman Polanski. La historia siempre se repite. Y cómo no incluir "El largo adiós", de Robert Altman, con sus sabuesos perdidos y sus gatos extraviados. La lista es larga, intensa: por las páginas del libro sangra la mirada herida de la América que refleja Martin Scorsese, con "Toro salvaje" como máxima exhibición de soledad en el ring de la vida. David Lean es otro nombre imprescindible por sus magistrales historias épicas protagonizadas por solitarios en carne viva: "El puente sobre el río Kwai", "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago"... Y, junto a ellos, otros cineastas a los que seguir la pista solitaria: Luis Buñuel, Víctor Erice, José Luis Garci, François Truffaut, Antonionoi, Bertolucci, Federico Fellini, Pasolini... Y Orson Welles, claro. Orson Welles, siempre. El autor profundiza en lo que ama. Detrás de esos personajes que habitan sus sueños hay un niño que creció con el cine para tener siempre ilusión en la vida y que... Chssssss.... La película va a empezar. Apaguen sus móviles.

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