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Los cuatro jinetes del Apocalipsis

La estagnación, la esterilidad, la esclerosis y la repetición amenazan con socavar la prosperidad de Occidente

Los cuatro jinetes del Apocalipsis rubrican, para el ensayista estadounidense Ross Douthat, la letra pequeña de la decadencia de nuestra sociedad. De hecho, The Decadent Society es el título de su último libro, que se publicará a finales de febrero y del que ya circulan buenos resúmenes en las revistas especializadas de actualidad política. Peter Thiel, el empresario fundador de PayPal, ha escrito uno para la revista católica First Things, donde se refiere a la labor de esos cuatro jinetes que, como epidemias globales, amenazan con destruir la prosperidad del mundo occidental. Sus nombres son: estagnación, esterilidad, esclerosis y repetición. Conviene detenerse un momento en cada uno de ellos.

La estagnación es la anemia económica asociada a un débil crecimiento productivo. A la espera de grandes saltos tecnológicos y científicos, nuestra prosperidad todavía se asienta en los logros de la Segunda Revolución Industrial: la que trajo el coche y el avión, el teléfono y el frigorífico. Bajo el peso de la llamada "propaganda Google", el espejismo del siglo XXI es que estamos a punto de entrar en un nuevo ciclo gracias a los avances en genética, inteligencia artificial y computación cuántica. Tal vez, pero su efecto sobre la economía real es todavía limitado y quizás aún necesitemos veinte o treinta años más para calibrar sus consecuencias.

La esterilidad es el nombre del invierno demográfico, de una sociedad envejecida que ha dado la espalda a la juventud y que depende de la inmigración para su reemplazo. Las consecuencias perniciosas no se limitan a dificultar la viabilidad de las políticas públicas de bienestar -aumentan los gastos y se reducen los ingresos-, sino que también nos hablan de una orientación determinada: menos innovadora y arriesgada, más rígida y temerosa.

La esclerosis tiene que ver con los problemas que padecen las instituciones liberales, ya sea por la corrupción de las elites, su falta de preparación para encarar las dificultades de nuestros días, su contraste con las ideologías de corte populista que circulan por la sociedad y los excesos burocráticos y dirigistas que atenazan la libertad de los ciudadanos. Escleróticas son, por ejemplo, las instituciones de la UE o el funcionamiento de muchas administraciones locales.

Finalmente, la repetición nos remite al eclipse de las humanidades, a la desaparición del hilo conductor que suponía la filosofía, la historia, el arte, la música y la literatura. Y que, por tanto, nos condena a redescubrir de nuevo cualquier idea, aunque sin la profundidad que aporta un pasado compartido y meditado por las generaciones.

Douthat escribe con la mirada puesta en los Estados Unidos, pero sus palabras tienen alcance universal. Paradójicamente, los países en crecimiento - en especial los de Asia- han optado por un camino divergente. La suya es todavía una cultura del conocimiento, que valora los contenidos y la memoria. La suya es una sociedad que apuesta por la inversión en I+D antes que por políticas redistributivas, que busca incentivar el desarrollo más que la justicia social. Es cierto que en China se controla la natalidad, pero también lo es que Asia cuenta con poblaciones mil millonarias; de modo que la ventaja es suya. Y, finalmente, la esclerosis de la democracia liberal no les afecta porque su modelo, autoritario y cesarista, es otro. Aunque ese modelo, falto de libertades, nos resulta a nosotros imposible de aceptar. Y con razón.

Sólo el tiempo dará cuenta del futuro y de sus consecuencias. Sin embargo, Occidente hará mal si no intenta controlar a sus jinetes desbocados.

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