Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tretas de cleptócrata

Es una nueva treta de cleptócrata, esta vez relacionada con la lucha contra el cambio climático, a la que parece haber recurrido el septuagenario presidente de la República del Congo - el Congo Brazzaville- Sassou-Nguesso.

Se trata de uno de esos dirigentes africanos que, al igual que tantos de de otros continentes, conviene no hacerse ilusiones al respecto, en vez de trabajar para el bienestar de sus pueblos, sólo piensan en el enriquecimiento propio.

Mientras Sassou-Nguesso y su familia viven en el mayor de los lujos, la pobreza y el desempleo reinan en el país, algo que muchas veces olvidan quienes denuncian la llegada incesante de pateras a las costas europeas.

Pues bien, varios medios, desde el francés Mediapart hasta el alemán Der Spiegel, junto a la red europea de periodistas de investigación EIC y la ONG Global Witness, han descubierto el posible engaño del presidente congoleño a los gobiernos europeos.

Una empresa de ese país africano declaró haber descubierto un nuevo yacimiento en el norte, bautizado el bloque Ngoki, que permitiría extraer diariamente 359 millones de barriles de petróleo.

El presidente Sassou-Nguesso habló de la existencia de hasta 30.000 millones de toneladas de carbono almacenado en las turberas de esa región del país.

Su Gobierno era, sin embargo, consciente de la responsabilidad que incumbe a todos en la lucha contra el calentamiento del planeta, por lo que estaba dispuesto a renunciar a la explotación petrolera y ayudar así a salvar el bosque tropical, el segundo en extensión del planeta, a cambio de ayuda al desarrollo.

Su anuncio surtió efecto ya que pocas semanas después, el presidente francés, Emmanuel Macron recibió a su colega en el palacio del Elíseo y ambos firmaron una declaración de intenciones sobre una eventual ayuda europea al país africano del orden de los 60 millones de euros a condición de proteger el ecosistema.

Sin embargo, periodistas de investigación de los distintos medios sospechan que el Gobierno congoleño engañó a los europeos sobre el volumen de petróleo existente en el bloque últimamente descubierto, que podría ser mucho menor que el declarado por la empresa que hizo la prospección.

Resulta que dos grandes empresas europeas del sector -la francesa Total y la anglo-holandesa Shell- habían ya investigado años atrás ese yacimiento y llegado a la conclusión de que no merecía la pena explotarlo. Y ahora, una pequeña empresa congoleña afirmaba lo contrario.

La pregunta que hay que hacerse, y que se hacen ya muchos, es la de si Sassou-Nguesso ha engañado a París y a otros gobiernos europeos para, con el pretexto de contribuir a la salvación del planeta, obtener ayuda económica con la que engordar exclusivamente sus bolsillos.

El presidente de ese país africano tiene en efecto fama de cleptócrata y corrupto: el `pasado verano, la República de San Marino confiscó por sospecha de blanqueo 19 millones de euros en cuentas relacionadas con su persona.

Y se atribuyen vínculos a la familia del Presidente con el dueño de la empresa que anunció haber descubierto el rico yacimiento del Norte, un tal Wilfrid Etoka, que recibió supuestamente un trato de favor del Gobierno de Brazzaville.

El hijo de Sassou-Nguesso, Denis-Christel, apodado por sus compatriotas "Kiki, el petrolero", fue hasta hace dos años vicepresidente de la empresa petrolera estatal SNPC, que fue la que concedió a la de Otoka el derecho de explotación del bloque donde se descubrió el nuevo yacimiento.

Un antiguo miembro del Gobierno del Presidente declaró a Der Spiegel que Sassaou-Nguesso había fundado un fondo para la defensa del medio ambiente, el llamado "Fondo Azul", al que contribuirían otros países con el único fin de chantajear a los europeos y lucrarse personalmente.

La moraleja de esta historia es la necesidad de investigar siempre muy bien las solicitudes a la Unión Europea de ayuda al desarrollo de países con gobiernos poco democráticos y plagados, como parece ser el caso del Congo-Brazzaville, por la corrupción. De no ser así, seguirán llegando pateras llenas de seres humanos a nuestras costas.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats