Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Música, crítica

Lazarillo flamenco

El Lazarillo de Tormes

Teatro Principal de Alicante

Adaptación: Antonio Campos

Dirección: Lluís Elías.

Se representó el pasado mes de octubre en el Festival Medieval d'Elx y ahora se ha visto en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Alicante. Es un pretexto, sobre todo, para que el comediante Antonio Campos juegue a interpretar las fortunas y desventuras de este personaje que da título a El Lazarillo de Tormes, basado en un relato costumbrista anónimo y precursor de la novela picaresca. Parodia de narraciones caballerescas de principios de la segunda mitad del siglo XVI, que expone los vicios de la sociedad de su época con un Lázaro sirviendo a distintos amos para subsistir. Y donde cada cual busca su aprovechamiento sin pensar en los otros. Así, Campos emula a El Brujo, con las lógicas diferencias entre uno y otro, y expone algunas de sus frases. Se dirige al público desde su postura como actor que representa breves situaciones, cambios de personajes y voces, y encuentra la complicidad de los espectadores o el desconcierto de alguna parte del público. La adaptación y la dramaturgia son del propio intérprete y acogen ciertas escenas con la ironía y el sentido crítico de la narración original. Sirve a un ciego astuto y avaro, aunque el Lazarillo se las ingenia con tal de no pasar hambre y contrarrestar las actitudes del otro. O el pan de la misa que el clérigo guarda bajo llave y otros episodios. La música y la excelente guitarra de José Luis Montón tiñen de flamenco la historia, apoyándose en la idea de fusionar los toques de bulerías, fandangos o soleares con los quejidos y el humor del pícaro vagabundo. La dirección de Lluís Elías aprovecha las buenas condiciones interpretativas de Antonio Campos, y este no las desaprovecha haciendo reír o sonreír y exhibiendo sus versátiles dotes. Sintoniza con asuntos de ahora, como lo del coronavirus, el espíritu emprendedor o los contratos basura refiriéndose a las tragicómicas adversidades de Lázaro. De forma sencilla y desnuda en el Principal de Alicante, con el instinto popular de un intérprete evocador de imágenes y que da alas a la tradición narradora y a una síntesis de la visión humanista y desencantada del anónimo autor.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats