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Opinión

A la búsqueda de un respiro

El minuto y resultado a través de teles generalistas con un seguimiento propio de cuando solo existía La Primera, unido a las vueltas y las revueltas que se le da al mapa que tenemos sí que pueden acabar con nosotros. Claro que hay que informar, estaría bueno, pero el tratamiento, cómo se sitúa al espectador ante una situación tan delicada también cuenta, majos. Si a esto se añade que el descubrimiento de fallecidos en residencias de ancianos ha venido acompañado de entrada por una carencia absoluta de datos de situación por parte de las autoridades que lo gestionan hemos hecho un pan como unas hostias. O dos.

Producto de ello es la recomendación de testimonios clarificadores, puesta en circulación. Un doctor de tanta garantía como Jesús Romero se ha sumado a la ola y ha hecho un envío a mansalva de la intervención del inmunólogo Alfredo Miroli, con certificación incluida: «Lo mejor que escuché hasta ahora. Muy didáctico y claro. Deberían pasarlo a diario en horario central en la tele». Lo tienen en YouTube, es pedagógico y sensato. Como primera providencia, advierte que se puede reaccionar con prudente temor o con un patológico terror que no solo paraliza sino que además genera discriminación, expresado por boca de alguien que demuestra sabérselo al dedillo, en fin, algo tranquiliza.

Miroli detalla pormenorizadamente la morfología del bicho, señala que «estamos ante a un virus grandote y pesadito» frente al que el mejor antiséptico, efectivamente, es lavarse las manos con jabón y, sin restarle un ápice de gravedad al trance, delimita su efecto, explica cómo relacionarse en casa con alguien enfermo, alecciona sobre la creación del antivirus en el organismo, analiza las probabilidades reales de infección y de que ésta sea mortal, establece comparativas con pandemias anteriores y, para remate, muestra fundadas esperanzas alrededor de la vacuna que empieza a probarse en unos días. Por si se conectan, advertirles que la exposición a la que van a acceder es la de un argentino. Pero cómo andaremos, que hasta se agradece.

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