30% DTO ANUAL 24,50€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El coronavirus como arma política electoral

Trump y Johnson pasaron de la mofa a la acción y ahora reescriben su relato

Las de Donald Trump y Boris Johnson son dos vidas que discurren paralelas; lo que la condición humana une no lo separa el coronavirus. Los dos se mofaron de las feroces repercusiones sociales de la pandemia y han empezado ya a lamentarse. Existe la posibilidad de que la crisis les pase factura sin que puedan aprovecharse políticamente de ella. No lo contemplan, claro. "Político", en su edición digital, divulga que el equipo de Trump se apresura a reescribir el relato que contiene su madrugadora respuesta al coronavirus. Con el fin de contrarrestar el lastre de una serie de videoclips y chascarrillos restando importancia al brote, sus colaboradores y aliados se afanan ahora para resaltar los comentarios más recientes del presidente de Estados Unidos dirigidos a advertir sobre la gravedad de los efectos del virus en la economía. El contraataque incluye cronogramas detallados de cada medida que ha tomado la Administración y elogios amplificados, además de un rechazo frontal a los que critican la pasividad en la gestión del COVID-19 que avanza letalmente. Los ayudantes y aliados de Trump se han percatado -cuenta Anita Kumar- que la campaña presidencial para un segundo mandato ha cambiado por completo en cuestión de semanas. En la actualidad se reduce al manejo de la pandemia y a la respuesta a una economía devastada.

La periodista cita a varias fuentes, entre ellas interlocutores directos con Trump. En concreto Scott Jennings, que trabajó para George W. Bush, y ocupa un lugar cercano al despacho oval en la Casa Blanca. "¿Qué mejor argumento para la reelección que esta crisis sin precedentes?", comenta. Trump, bajo una creciente presión para rescatar una economía en caída libre, dijo el lunes que podría flexibilizar las directrices federales para el distanciamiento social y alentar a las empresas cerradas a reabrir, desafiando a los expertos en salud pública, quienes han advertido que hacerlo supone el riesgo de acelerar la propagación de la crisis. "The Washington Post" recuerda sus palabras: "Estados Unidos volverá a estar abierto para los negocios, muy pronto", recalcó Trump en su conferencia de prensa diaria. "No podemos permitir que la cura sea peor que el problema en sí mismo".

Mientras observa cómo los precios de las acciones caen en picado y se prepara para un aumento esperado en el desempleo, ha recibido peticiones urgentes de líderes empresariales, legisladores republicanos y economistas conservadores implorando que elimine algunas de las estrictas pautas de distanciamiento que puso en práctica para un período de quince días que finaliza el próximo 30, informa el "Post". En "The Paris Review", J. Hoberman, crítico cinematográfico del "Village Voice", agita una interesante reflexión sobre el poder inspirada en "Pánico en las calles" (1950) la película con que Elia Kazan quiso demostrar al mundo que no solo era un director de teatro, constreñido por las palabras, sino también un creador de potentes imágenes visuales. Basada en dos historias publicada en "Dime Detective" resultó un experimento neorrealista de Hollywood. La rodaron en Nueva Orleans, la ciudad más caribeña de Estados Unidos, y se caracterizó por un trabajo de cámara fluido, la participación de no actores y el diálogo superpuesto. Un marinero portador de un virus trae la peste neumónica, una infección pulmonar similar a la del coronavirus. El doctor Clinton Reed (Richard Widmark), médico del ejército, advierte: solo hay 48 horas para detener el contagio, después se extenderá como el efecto de una plaga.

A partir de ahí, tenemos una historia de cadáveres animados que huyen de una sentencia de muerte. El momento clave de la película llega cuando la esposa del doctor Reed le pone en bandeja una justificación para moldear la ley con sus propias manos. "Si aquí hay una plaga, eres el hombre más importante de la ciudad". El líder. Nadie necesita votar, no se requieren elecciones. Hoberman pone en la balanza dos obras de ficción fruto de un mismo tiempo, "La peste", novela de Albert Camus, y la película de Kazan. En la primera -escribe- la cuarentena puede ser una condición existencial, en la segunda, un arma práctica para obtener la reelección. Así se lo plantea Trump, aunque también el tiro le puede salir por la culata. Johnson, a su vez, en el Reino Unido, ha pasado del discurso de Churchill que estuvo ensayando desde niño delante del espejo de casa a la acción del bloqueo anunciada el lunes por la noche haciendo caso de los más de cuatro centenares de muertos. ¿Nunca es tarde? Marina Hyde escribe en "The Guardian" que el discurso churchilliano puede verse debido a la demora en reaccionar desde otra perspectiva. Mientras que Churchill decía "pelearemos en las playas", Boris, su alumno desaventajado, invitaba con un optimismo contagioso a invadirlas y disfrutar de ellas.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats