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Grandes pandemias

Otras enfermedades que azotaron a la humanidad antes del coronavirus

La casi totalidad de los países se encuentra bajo el azote del coronavirus (Covid-19). Este tipo de epidemias no tienen nada de novedoso pues fustigaron la naturaleza humana a lo largo de la historia, provocando la muerte -muchas veces de difícil cuantificación- de millones de personas y lograron fragmentar las economías. Aunque los aspectos sanitarios y las medidas de higiene avanzaron mucho, también han aumentado cuantiosamente las posibilidades de transmisión por la movilidad del hombre, dada la facilidad de los desplazamientos aéreos que han globalizado el planeta, lo que acontece en un lugar se transmite de inmediato a las antípodas. Dejando de lado "Las diez plagas de Egipto", conjunto de calamidades sobrenaturales que refiere el Antiguo Testamento, la primera catástrofe real de que se tiene noticia es la peste de Atenas, acontecida en el siglo V a.C..

Murió un tercio de sus habitantes, entre ellos el influyente Pericles en el año 429 a.C., e hizo cambiar el rumbo geopolítico en el Peloponeso; la edad de oro ateniense dejó el mando a Esparta, su gran rival en la Antigua Grecia. El Imperio Romano se vio afectado por varios episodios de peste. Uno, el denominado Antonina (165-180 d.C.), constituyó una especie de viruela o sarampión nunca visto hasta entonces que afectó al mundo occidental; cobró cinco millones de víctimas en todo el imperio (se extendía por gran parte de Europa, Turquía, Siria, Israel, Palestina, Egipto, Libia, Argelia y Marruecos) y diezmó al ejército romano. Otro muy importante fue la plaga de Justiniano (541-542 d.C.) que afectó al imperio bizantino, incluyendo la ciudad de Constantinopla y muchas zonas de Europa, Asia y África, con una letalidad de 25-50 millones (un 13-26% del censo estimado a mediados del siglo VI). Otra enfermedad infecciosa extraordinariamente mortífera, la más devastadora conocida, fue la Peste Negra. Asoló a Eurasia con un punto álgido entre 1347 y 1353, causando la elevadísima mortandad de unos 25 millones de almas solo en Europa, aproximadamente un tercio de la población. La enfermedad irrumpió en Asia para llegar al viejo mundo a través de las rutas marítimas comerciales.

En 1582 la ciudad de La Laguna, en Tenerife, padeció la peste bubónica -infección producida por una bacteria que origina la inflamación de los nódulos linfáticos infectados-, produciendo el fallecimiento del 25 al 45% de sus moradores. La conocida como Gripe Española, acaecida entre 1918 y 1920, supuso una gravísima eventualidad para la salud pública al coincidir con el ocaso de la Primera Guerra Mundial. Se anunció en Madrid como una gripe benigna, adoptándose en los inicios un talante de cierta frivolidad, pues las autoridades sanitarias actuaron de una manera atropellada y errática, con evidentes paralelismos a lo que ocurre con el actual coronavirus. Aunque quedó bautizada con el nombre de nuestro país, el origen de la gran pandemia del siglo XX no fue España, que era neutral en el conflicto, sino Kansas (Estados Unidos), entrando en Europa por el puerto francés de Brest.

Se calculan unos 50 millones los difuntos en todo el mundo, de los cuales cerca de 200.000 corresponden a España, lo que obligó -como está pasando ahora en Italia- a solicitar la ayuda del ejército para transportar y enterrar a los cadáveres. El empecinamiento de algunos eclesiásticos por organizar misas -actos favorecedores de la propagación vírica- para aplacar lo que atribuían a la ira divina, chocaba con la actitud acorde de la clase galénica prohibiendo las concentraciones y recomendando un confinamiento por emergencia sanitaria. En 1981 la sociedad comenzó a sufrir una gran epidemia, el VIH/sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), un espectro de enfermedades que supusieron la estigmatización de grupos sociales y dada su inusual gravedad cambiaron el rumbo de los hábitos sexuales. Como es sabido, la infección se transmite, entre otros, por el sexo desprotegido, transfusiones de sangre o por agujas hipodérmicas. Se calculan unos 39 millones los decesos ocasionados por este tipo de dolencia, concentrándose la mayoría de los infectados en el África subsahariana. Ahora nos toca luchar contra el Covid19 -que hizo su presencia en la ciudad china de Wuham y ya se extiende por 178 países de todos los continentes- y confiar en que su desarrollo no sea tan maléfico como se vaticina.

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