Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Menos fotos; más liderazgos

En esta crisis del coronavirus, las redes sociales se han convertido en un elemento, si cabe, mucho más importante de la acción política

En esta crisis del coronavirus, las redes sociales se han convertido en un elemento, si cabe, mucho más importante de la acción política. Hay poco contacto directo. Y la estrategia digital es hilo clave del relato institucional. Los confinamientos han provocado que las reuniones de otra época se hayan convertido en un sinfín de encuentros telemáticos. Nada, ya les digo, como la interacción personal. Pero esas videoconferencias se usan en un momento como este para después, al rato, colgarlas en Facebook, Twitter o Instagram...

Como será lo de las redes, que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, plantó durante dos horas al resto de mandatarios autonómicos, congregados el pasado fin de semana alrededor de Pedro Sánchez como todos los domingos desde que llegó el virus, para hacerse una foto posando con el cuarto avión de material sanitario que ha logrado recibir. Necesita «tapar» el fiasco de tres vuelos que, hasta ahora, se le han extraviado.

Hasta el PP de Madrid trató de «apropiarse» a través de un mensaje fallido en Twitter de uno de esos aparatos que, en realidad, había comprado el Consell. Cuando lean estas líneas, a la Comunidad Valenciana ya habran llegado hasta nueve cargamentos. Y no se ha visto a Ximo Puig ni acercarse a una sola caja de esas 240 toneladas de abastecimiento para «vender» después la imagen en redes. Tampoco lo han hecho otros presidentes como el gallego Alberto Núñez Feijóo, compañero de Ayuso en el PP; o el vasco Íñigo Urkullu, que también están gestionando este «tsunami» de la Covid-19 de una forma muy razonable.

En tiempos de zozobra, es necesaria la responsabilidad política. Más que nunca. Menos fotos cortoplacistas de propaganda. Más gestión de la crisis. Y, sobre todo, más liderazgo para la reconstrucción. Políticos que aborden la emergencia sin mirar a los votos. Como Winston Churchill, ya saben. Ganó la II Guerra Mundial pero perdió, acto seguido, las elecciones. Churchill cayó derrotado a la primera. Es verdad. Pero luego, seis años después, volvió a convertirse en primer ministro tras vencer de nuevo en las urnas. Cuestión de liderazgo.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats