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Opinión

Pasquines en el portal

Hoy vengo a quitar trabajo a esos inicuos que insultan con pintadas a los profesionales que nos cuidan para que el virus no nos mate, y a quienes afrentan con carteles gestaperos a sus congéneres del vecindario. Así tendrán más tiempo para odiar los unos y para agazaparse tras la mirilla los otros. Y de paso, quizá la buena gente se eche unas sonrisas con estos modelos de pasquines que comienzan con el de un posible presidente de comunidad, experto en todo, sabelotodo, el enterado de todo: analfabeto por tanto. Diría así: «Anonimo a la atencion de los becinos del Sesto C un grupo de cientificos de una unibersidad a descubierto que el COVA-19 tubo su orijen en un puto chinorris que lo cojio en la capital de su nacion llamada Tokyo por los efeztos de las colas laterales de las esplosiones atomicas realizadas en las localidades de la sima Hiro y la de King Hong Kong asinamente que rogamos a dichos becinos que menos bacilar con que se ivan de bacaciones a los Estremos Orientes de Vieznan y de Kam Boya haber si nos ban a traer bichovirus a la comunida y que se vallan a Valencia don Juan o Marvella como tododios». Sigo con otra nota que podrían haber escrito los neuróticos aficionadillos al conteo exacto de las escapadas del jetorra de turno que cree que el confinamiento no va con él: «Estimado convecino Evaristo. Crees que nos engañas, pero lo llevas claro. El lunes pasado saliste de casa a las 9 horas y 16 minutos en dirección a la tienda de la esquina. Volviste con una mandarina a las 10 horas y 12 minutos. O sea, 56 minutos después. Casi una hora para comprar solo una mandarina. Venga, Evaristo, venga. Lo que estuviste fue: contando tu vida a la tendera; fingiendo cinco veces que te atabas los zapatos aunque calzabas mocasines; simulando un tirón en el ciático y dejando caer monedas del bolsillo para poder correr tras ellas. Repetiste la operación a las 11 horas y 19 minutos, solo a por una cabeza de ajos: 35 minutos y los ultramarinos están a 82 metros de nuestro portal. Lo mismo a las 13:25, esta vez a por un sobre de levadura Royal: 26 minutos. Odias la fruta, detestas cocinar y no horneaste en tu vida. Así que quédate en casa y no te quedes con nosotros. Que te hemos visto, Evaristo». Y parodiando un texto que corre por internet sobre una disputa de escalera entre partidarios de Kant y fanáticos de Hegel, valdría este pasquín: «Aviso urgente. Esta es una comunidad de propietarios muy de comedia clásica norteamericana, como rezan sus estatutos. A nosotros no nos saquéis de Lubitsch, Frank Capra, Howard Hawks, Billy Wilder o «Cantando bajo la lluvia». Ya hemos sufrido bastante en la vida con «El séptimo sello» en sueco y latín sin subtítulos, o con las trilogías aquellas de Antonioni, por no hablar del cine soviético. Pues bien, hemos comprobado que varias de nuestras viviendas unifamiliares se ven infectadas en sesiones de mañana, tarde y noche por el visionado de cintas, films o películas de sujetos como John Waters, Kiarostami, Lars von Trier o Terrence Malick, a quienes los dioses confundan. Es decir, planos secuencia de quince minutos de un actor subiendo escaleras. Exigimos el cese de tan dañina actitud en los tiempos que corren y amenazamos con tomar concluyentes medidas, como la lectura por megáfono de las obras completas de don José Echegaray a horas improcedentes, o sea, a cualquiera». Y finalizo con una planilla muy útil para los gustosos de las bulerías buleras: «Con el fin de mantener limpios los espacios comunes, los pasquines con los bulos vuestros de cada día deben pincharse en el panel de corcho colocado a tal fin en el portal y retirarse tras los aplausos de las 8 para dejar espacio a los infundios del día siguiente. Gracias».

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