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Jonatan Molina

Para madres & padres

Jonatan Molina

Los adultos, al rincón de pensar

El domingo fue uno de los días más especiales de los últimos tiempos. Millones de niños volvieron a salir a la calle tras casi 50 días de confinamiento, siguiendo eso sí ciertas normas de prevención. Estas normas pueden resumirse como la regla 1-1-1: un adulto acompañando al niño, con un límite de una hora y a un máximo de un kilómetro de distancia de su domicilio. Lo que debería haber sido un día para recordar, se convirtió casi en un día para olvidar, y no precisamente por culpa de los niños. Pero si esperáis encontrar aquí una crítica a esos padres que no velaron por el cumplimiento de las normas, no lo vais a encontrar (al menos no en este párrafo).

Por estadística, en nuestro entorno hay alrededor de un 5% de idiotas. De idiotas integrales. Podréis identificarlos porque son los que hacen ruido en la sala del cine, los que se dedican a insultar al árbitro en el partido de fútbol de su hijo o los que van a Mercadona en pleno confinamiento a comprar solo una botella de refresco y una bolsa de patatas. Esos idiotas, que son una minoría estadística, tienen el poder de eclipsar el buen hacer del otro 95% de las personas. Provocan el mismo efecto que esa gota de tinta que lanzada a un vaso de agua, emborrona todo el contenido volviéndolo gris.

Pero mi crítica no va solo para los idiotas, sino también para todos aquellos que parece que quieran optar a formar parte de esa exclusiva minoría de idiotas también. Aquellos que llenaron los grupos de whatsapp y las redes sociales con imágenes que daban a entender que los idiotas eran el 95% y no el 5%. Porque si bien es cierto que hubo incumplimiento de las normas, éstos no pueden ni deben emborronar la actuación admirable que tuvieron la mayoría de padres y niños el domingo, y que continúan teniéndola durante su rato de paseo diario.

El truco perverso de estos adultos consiste en poner el foco en casos aislados (que siempre los hay y siempre los habrá) para criticar la irresponsabilidad colectiva de los padres y culpándolos de un posible rebrote. Y digo perverso porque, como dice la canción, todo depende del cristal con el que se mire. Durante la mañana del domingo, subí a mi terraza a practicar deporte y pude ver a unos 10 o 12 padres y madres acompañados de sus hijos pequeños, y absolutamente todos estaban cumpliendo las reglas. Me hubiera encantado poder retratar una escena que vi en directo, en la cual una abuela al borde del llanto hacía carantoñas a su nieta, que subida en un carro junto a su madre se situaba a unos tres metros de la puerta de la abuela. Os aseguro que la abuela hubiera dado lo que fuera por abrazar a su nieta a la que (seguramente) llevaba 50 días sin ver más que por una pantalla. Sin embargo, parece que pesa más una foto de un parque que mil fotos que demuestran la responsabilidad colectiva de niños y padres. Nuestros niños se han ganado un punto verde por su comportamiento durante esta semana. Pero algunos adultos, los idiotas y los que están optando a serlo, merecen irse al rincón de pensar.

Canal de telegram donde voy colgando cosas para padres: JONATAN MOLINA - PARA MADRES & PADRES. También dudas y cuestiones en:Twitter: @jonatan_mt; Facebook: Jonatan Molina - Psicólogo e Instagram: joniii91

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