Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Criticando a la santa madre Iglesia

Les decía que hicieron falta siglos para que el Santo Padre y toda la Curia Romana, responsables principales de la Doctrina de la Fe, reparasen que el pueblo llano, participante en las ceremonias de las Misas generalmente no sabe latín, era estúpido celebrar Misas en una lengua, que siquiera se usa ya en el mundo, si acaso como referencia para buscar en él la raíz semántica de algún vocablo, por lo que daba la sensación que lo pretendido era quizá obtener una plusvaloración, del contenido de las preces, que el celebrante dirigía a Dios en su nombre y de los participantes, por lo que estaba pidiendo a gritos aquella lógica reforma, de abandono del latín, para que el pueblo no quedase "in albis" o en blanco, en su mayoría, y usar el lenguaje de cada lugar, donde se celebren Misas, y lo mismo es necesario para cualquiera otra ceremonia de culto,

Pero si esta reforma era importante, ya es hora, tiempo ha, de revisar toda la doctrina de la Iglesia empezando por los cinco mandamientos de esta, que establecieron, como se desprende de su contenido en un periodo más propicio se supone, yo desde el catecismo del Padre Ripalda que es el que conocí ya en la escuela primaria, explicaba que su incumplimiento conllevaba penas eternas del infierno, que al día de hoy y al de ayer también, causaba estupor a cualquier fiel cristiano, a quién se diga que como falte a la Misa dominical, y muera después, antes de confesarse, iría "Al infierno vestido y calzado" para toda la eternidad, (algo que pugna con la infinita bondad de Dios, y que su Santa Iglesia en este caso, y en otros muchos, no le deja muy bien parado) pero el 2º y siguiente, es: Confesar al menos una vez dentro del año, o antes si está en peligro de muerte o si ha de comulgar, tampoco era cómo para una condenación eterna, el 3º es: Comulgar por Pascua Florida, que casi nadie sabe cual es la Pascua Florida, idem, de idem, el 4º Es ayunar cuando lo manda la santa Madre Iglesia, dudo que esto lo haga alguien, creo que quizá no lo haga ni el propio clero, y que decirles del 5º, Pagar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios, si el diezmo era la décima parte de las cosechas, cuando al parecer en remotos tiempos todos éramos agricultores, hoy bastantes cargas tienen ya los pobres, cómo para que la Iglesia les grave más, y las primicias creo se entiende, por entregar a la Iglesia de entre los primeros frutos, la flor de ellos, no sea que se los llevasen de la rebusca.

Bueno pues si esto estuviese es desuso, me parecería mejor, pero al menos deberían decirlo, porque para mi y para otros muchos, que tenemos casi olvidado el catecismo, del bueno del Padre Ripalda, que describía al infierno como el lugar de tormentos (literalmente repito) indecibles y horrorosos, tampoco casa mucho con la descripción de la infinita bondad y misericordia de Dios, nuestro padre, espero, y preferiría que sea yo el trasnochado, y que alguien con razón, me rectifique, porque todo esto, ya haya sido aclarado y reformado, ya que creo que el único apoderamiento que tiene la Iglesia de Cristo, es la facultad que transmite a los apóstoles, en su 2ª aparición, tras su resurrección, cuando Cristo "El Señor" les dijo "Todo aquello que atareis en la Tierra, será también atado en el Cielo, y todo aquello que desatareis en la Tierra, será también desatado en el Cielo" creo que va siendo hora, de que la lógica, se imponga también en religión, y en especial en la nuestra, la católica, y que si se toman alguna licencia en interpretar el poder concedido, sea toda para desatar, que el atar le corresponde a El, El Señor de Cielos y Tierra. Pero nunca para que los apoderados pongan el camino más difícil al Pueblo de Dios, cuándo el apoderamiento les permite optar por facilitar el camino y no obstruirlo o dificultarlo.

No se si es que al Sacro Colegio Cardenalicio, presidido por el Papa, es que le sobran años, o les falte actualización, y armonía entre la lógica y la razón, o ¿Que otra cosa es causa, que aparezcan contenidos, que hagan pensar al creyente y al menos creyente, que la religión es cosa para retrasados y timoratos? asustados con el infierno, en lugar de estimular e incentivar al cristiano con el infinito amor de Dios; aunque no tendría que ver la fe en Cristo, con una dirección poco lógica, y no diré anticuada e irracional, que más que poner, quita fe, por más que no fuese esa su intención. Pero creo que hubiese sido más lógico, desatar todo lo que sea razonable, que atar nada, que pueda corresponder mejor al mismo Dios. No voy a sacar aquí todas las aberraciones imperdonables, antiguas cómo la Inquisición, o venta de indulgencias, ni los absurdos títulos de tanto monseñor, que se impusieron a si mismos, Obispos, Arzobispos, Cardenales y el mismo Papa, (Santo Padre, Santa Iglesia, Eminencia Reverendísima, Excelencia, etc. etc. (tampoco parece que estas cosas y otras más, se correspondan con la lógica de ser antes que nada siervos de Dios) Hay cosas en la fe, que no varían nada,que valieron entonces y siguen valiendo ahora.

La reforma de la Iglesia es urgente, ¿A que esperan? A que se acaben de vaciar los templos, y que los jóvenes en particular, y los menos jóvenes también, pasen de una fe que quienes la predican les falta coherencia, con los hechos predicados por Jesucristo y los primeros apóstoles, y cuyos sucesores no dan muestras, de estar muy convencidos de lo que predican. ¡Hay que actualizar y reformar tantas cosas! Tales como que se guarde abstinencia de comer carne en cuaresma, aunque sea pollo, y sin embargo no impide ingerir ostras, ni acompañadas de un buen champagne,

Esta critica la voy a enviar también a todas las Diócesis Episcopales cuya dirección de correo electrónico conozca, espero que alguna de ellas al menos, me rectifique de forma convincente, si no tiene argumentos aceptables, mejor se abstenga de responder, y se evite molestias. Si alguna lo hace, prometo trasladar literalmente a la red, su contenido, y pedir perdón públicamente si procede, no me va a costar nada hacerlo, por más que pudiesen dejarme en ridículo, yo no importo nada, quien importa es Cristo, y Dios uno y trino, es lo que fervientemente quisiera, y que el ridículo quede para mi, y la gloria sea para Dios, en sus servidores mas inmediatos, si en justicia les corresponde. En otro caso, que nada ni nadie empañen nunca más su ejemplo su palabra y menos su Santo Nombre.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats