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José Ramón Navarro Vera

El urnanismo de la peatonalización en Alicante

Desde los años setenta del siglo pasado, emergen en Europa las operaciones de peatonalización de los centros urbanos. La calle peatonal se convierte entonces en una pieza destacada de las políticas estratégicas dirigidas a recuperar los centros de las ciudades grandes y medias que acusaban problemas de congestión y de fricción peatones-vehículos, así como la competencia de las nuevas áreas residenciales y de los centros comerciales que estaban colonizando las periferias, con resultado de despoblamiento residencial y su sustitución por actividades terciarias, a lo que se unía la decadencia del comercio tradicional.

En cierto modo, la peatonalización de Castaños y adyacentes en Alicante a comienzos de los noventa tenía un objetivo similar, ya que con ella se pretendía crear un nuevo espacio comercial abierto en esa zona que pudiera contrarrestar los efectos negativos que la apertura de El Corte Inglés podría producir en el pequeño comercio. Aquella primera intervención de peatonalización en esta ciudad puso de relieve que operaciones de esta clase, por sí solas, no frenaban las dinámicas de decadencia comercial, ni tampoco las del abandono residencial, ya que el Centro Tradicional acusó también el impacto negativo del «boom inmobiliario» desatado en aquella época que impulsaba la oferta de nuevas viviendas en la periferia en detrimento de las de las áreas consolidadas interiores y que duró hasta la crisis económica del 2007.

A comienzos del presente siglo se redactó el llamado Plan Integral del Centro Tradicional que llegó a disponer de una sustanciosa dotación de más de treinta y tres millones de euros financiados por la Generalitat y el Ayuntamiento, incluyendo programas de acciones urbanísticas, en vivienda, equipos, comercio, etcétera. Sin embargo, después de toda la parafernalia de su anuncio, nunca más se supo. Este plan contemplaba al centro de Alicante como un barrio periférico degradado - lo que era cierto en alguno de sus espacios - y no como una pieza relevante en la estructura de la ciudad. En el debate que provocó el Plan Integral, la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas propuso la creación de un «Eje Cultural» en torno a la calle San Francisco en donde existían ya varios espacios culturales. Esa vocación cultural para el centro continúa de actualidad con la reivindicación ciudadana de trasformación del Cine Ideal en un espacio cultural multiuso.

En los últimos años el Centro Tradicional de Alicante se está consolidando como una «isla turística» dominada por la irrupción de los apartamentos turísticos y la hostelería que han ido sustituyendo al tejido residencial y al comercio tradicional existente en el área, ahora convertido en un espacio demográficamente deprimido, con carencia de equipamientos públicos, sin comercio medio y pequeño ni de proximidad, sin aparcamientos de residentes, con zonas saturadas acústicamente y de difícil acceso peatonal, en fin,con todo aquello que impide que esa parte de la ciudad sea un espacio habitable y atractivo para vivir ¿Este es el escenario que va a transformar el nuevo proyecto municipal de peatonalización del eje Constitución-Bailen, sometido estos días a exposición pública ? Difícilmente.

La transformación y regeneración de un área urbana como la del Centro Tradicional de Alicante requiere de una serie de estrategias a medio y largo plazo que desarrollen programas de actuación en diferentes aspectos del barrio, desde la vivienda y los equipamientos al comercio, partiendo de una decisión meditada sobre cuál debe de ser el papel del centro en el conjunto de la ciudad. En ausencia de esas políticas, los objetivos de la operación de peatonalización propuesta que, según los autores del proyecto, es el de «mejorar la vida de las personas residentes, reactivar la actividad económica y comercial y mejora el espacio público», no tiene fundamento real. Puede mejorar la calidad de la escena urbana si se realiza un buen proyecto de intervención; pero el diseño, por sí sólo, tampoco transforma la ciudad. Todo apunta a que el objetivo implícito en este proyecto de peatonalización es el de crear nuevos espacios para la implantación de terrazas hosteleras, fomentando la «isla turística».

El Centro Tradicional es el resultado urbanístico, social y económico de una ciudad que lleva muchos años careciendo de políticas públicas que la dirijan, y, en su ausencia, permitiendo que sea la iniciativa privada y los intereses ligados al mercado inmobiliario y turístico los que decidan su futuro. El actual concejal de Urbanismo, compartía esta valoración cuando afirmaba con rotundidad: «El Ayuntamiento no ha planificado la ciudad, la han diseñado los promotores.» (INFORMACIÓN, 19-XI-2019).

El proyecto que se expone al público parece destinado a legitimar técnicamente la decisión, ya tomada, de peatonalizar el eje Canalejas-Bailén introduciendo algunas matizaciones. Llama la atención que se actúe prioritariamente sobre esa línea sin un estudio del conjunto del área del Centro Tradicional. No creo que el PMUS de la ciudad (Plan de Movilidad Urbana Sostenible), que recomienda esta actuación tenga un contenido de plan, pues este documento se limita a exponer un diagnóstico sobre la movilidad de la ciudad acompañado de algunas recomendaciones. Las calles Constitución y Bailen son una alternativa para el acceso al centro, que debería realizarse básicamente en transporte público, cuando se decida la peatonalización de la Rambla. Este sí que sería un proyecto relevante de transformación de la escena urbana de la ciudad para un espacio público que recuperaría su función original del Paseo-Salón de la Reina.

A pesar de que en el proyecto expuesto al público se asegura que la peatonalización va a «mejorar la vida de las personas residentes», no se encuentra en su documentación ningún análisis demográfico ni de vivienda, cuando estas son de las variables más sensibles para un diagnóstico urbanístico del área. Entre otros, también se echa en falta una mayor concreción para la conectividad del área a través del transporte público, pues el proyecto se limita a grafiar itinerarios del bus y paradas sin aportar ninguna propuesta sobre qué líneas deberían de conectar con el centro. Hace algún tiempo se eliminó una línea que con parada en la Rambla conectaba con la Universidad, al mismo tiempo que desde el Ayuntamiento se proponía que una alternativa interesante para el Centro Tradicional sería la oferta de residencia para estudiantes universitarios?.

El proyecto de peatonalización propuesto transmite una visión sectorial y reduccionista de la ciudad desde la lógica del tráfico. Para sus autores, la calle está concebida como un canal de movimiento que igual canaliza vehículos que peatones, y no como un espacio público, un paisaje urbano que el paseante o el caminante experimentan como algo suyo. Una calle peatonal, pensada realmente para los ciudadanos, debería de recuperar la riqueza de sensaciones y el confort que la presencia de los coches impide sentir plenamente, pero el proyecto ignora cualquier elemento capaz de transmitir esas sensaciones, ni siquiera se ha grafiado el arbolado existente.

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