Suscríbete desde 3,99€/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Opinión

La «cloaca» de Iglesias

Está claro, no podemos únicamente circunscribir la España infectada al Covid-19. Hay también una España infecta que encarna entre otros Pablo Iglesias, un sujeto encumbrado a una vicepresidencia del Gobierno que posee la extraña habilidad de representar a corto plazo todo lo que critica y denuncia para hacer carrera política. Empezó enjuiciando a la Casta para hacerse un hueco dentro de ella y personalizar lo peor de su ralea. Hizo campaña electoral como víctima de la «cloaca», y ahora la actualidad del «caso Dina» ha demostrado que es un ser acostumbrado a chapotear en ella. Por si fuera poco el enredado tejemaneje con su asistenta en que se ha visto envuelto, desafía a los medios de comunicación y los periodistas que se atreven a desentrañarlo. Algunos medios a los que ataca cuentan cómo, tras el robo del móvil de Dina Bousselham, contrató a una consultora chavista para convertir en entretenimiento viral la supuesta trama contra él, y con el fin de que Podemos se beneficiase de una campaña victimista basada en el fiasco. El victimismo sirve con frecuencia de escudo a los canallas. Es, por ejemplo, el arma más utilizada por los promotores del procés cuando se quejan del imaginario maltrato de Madrid o del Estado: una añagaza indecente, pero también una forma resuelta de movilizar las emociones y agitar los peores instintos de una sociedad entontecida. Pablo Iglesias es ahora el señor de las moscas o de las ratas. Airea los nombres de periodistas y anima a su linchamiento público. Pero dentro de nada, cuando el vendaval amaine, hablará de crispación de la derecha. El padecimiento de la pandemia que prosigue y el inquietante escenario de ruina que amenaza tras el virus han sido desplazados del primer plano de la información por la «cloaca» de Iglesias y los negocios de Juan Carlos I. La nueva normalidad no se abre paso sin la vieja anomalía del poder, seguimos siendo las sardinas de siempre en la misma lata.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats