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A propósito de las medidas de la recuperación

He observado con cierto escepticismo, la buena voluntad y el esfuerzo que ilustres ciudadanos de nuestra provincia, entre los cuales también han estado los ingenieros de caminos, han puesto sobre el tapete, elaborando un conjunto de medidas que deberían ponerse en acción, para paliar el desastre social y económico que está suponiendo para todo el mundo en general, y nuestra tierra en particular, el dichoso bichito que nos está arruinando y amargando la vida.

¿Y por qué digo qué estas medidas, cargada de buenísimas intenciones las contemplo con cierto escepticismo? Lisa y llanamente, porque creo que estas magníficas medidas no se van aplicar nunca, por la sencilla razón de que la mayoría de ellas, incluidas las sanitarias, son medidas tan sensatas y razonables, que ya deberían haberse aplicado en la gestión cotidiana de nuestra provincia, si queríamos hacerla buena y bonita, en vez de dejarla al albur de las ocurrencias de una clase política que me duele tener que calificarla, de bastante ineficaz y poco cualificada técnicamente, habida cuenta de los resultados que España esta presentando en el contexto europeo en todos los niveles.

¿Ustedes creen que la burocracia institucional existente en todo lo que nos rodea, con normas superpuestas de Europa, de España, de la Comunidad, del Municipio, y sin olvidarnos de las interpretaciones que tienen en su haber los funcionarios de turno, van a permitir desarrollar con prontitud y eficacia, cualquier iniciativa empresarial que genere puestos de trabajo y riqueza? Si ustedes lo creen, yo no lo creo ¡qué quieren que les diga! Cualquier iniciativa particular que quiera emprender el héroe de turno que lo intenta, se está encontrando y se seguirá encontrando, con todas las zancadillas del mundo y una ineficacia administrativa que aburre al "más pintao", porque no existe una voluntad firme de hacer una administración política y funcionarial realmente eficaz, que consiga sacarla del agujero negro donde se encuentra. ¿Conocen Vds. algún agujero negro de esos que nos hablan los físicos, de donde pueda salir la luz? La respuesta, aunque nos pese, no puede ser más negativa, porque mientras siga siendo la administración un agujero negro que se retroalimenta a sí misma, lo que no puede ser, no puede ser y, además, es físicamente imposible.

Como desarrollar las medidas que se proponen, abriéndose camino entre el bosque burocrático que nos abruma, si en estas cosas de la burocracia, los propios Colegio profesionales, por poner un ejemplo algo aséptico, están teniendo procedimientos operativos diferentes dependiendo donde se encuentren ubicados, caminando también hacia otros agujeros negros. Son cosas de locos, que un informe médico emitido en Cantabria no sirva para Alicante y que una simple licencia para cazar conejos, (que me perdonen los animalistas, pero son una plaga y hacen mucho daño) haya que pedirla para cada comunidad, y ésta sea diferente y con importes distintos de unas a otras, posiblemente porque el ADN de los conejos sean diferentes dependiendo de cada comunidad ; y lo que ya resulta insultante es, que los meapilas del PNV impidan a un estudiante matricularse en el País Vasco si no aporta un certificado de euskera, o que en nuestra propia comunidad un cirujano que sepa inglés y no valenciano, pueda verse relegado por otro que no sepa leer los últimos avances quirúrgicos salvo que vengan escritos en valenciano, idioma universal de todos conocido, como todo el mundo sabe y no vale mezclar las churras con las merinas. Lo dicho, estamos en un país de auténticos majaras y así nos luce el pelo, ninguneados por otros de un pelaje similar, pero algo más listos y coherentes que nuestro "¡viva la Pepa! y a la porra con el bichito que a mí no me afecta" aunque nos contagiemos estúpidamente.

Todas las medidas elaboradas para la recuperación, en mi humilde opinión, podrían resumirse en una sola: simplificar la burocracia y trabajar con más eficiencia, por parte de políticos, funcionarios y empresas, poniendo la carne en el asador y dejando en el cajón todo aquello que, sin dañar objetivamente a nada ni a nadie, favorezca el trabajo y la generación de riqueza.

¡Ah! Se me olvidaba, si es posible eliminar políticos y consejeros inútiles e improductivos, también ayudaría a la recuperación sin duda alguna; y ya metido en harinas, dejen a un lado la tentación de seguir machacándonos como lo están haciendo y olvídense de la idea de subir los impuestos al patrimonio y las sucesiones, porque vergüenza tenía que darles seguir manteniendo estos impuestos en una sociedad avanzada.

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