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Tiene que llover

Quién manda en la casa

Durante una de esas visitas protocolarias de los reyes, en este caso al centro Naüm que promueve la integración de chavales en uno de los barrios marginales de Palma, una cría le preguntó a Leonor qué quería ser de mayor a lo que, tapándole la boca a la infanta, Letizia fue al grano: «Lo que tiene que, no lo que quiere». En un momento en el que entre las familias y los profes se ha desbordado el desasosiego por las grandes incógnitas con las que se presenta en el inminente curso, la integrante de la Casa Real exhibió otra muestra de cercanía al pueblo dejándole clarito a la espontánea alumna que en lo que a su hija respecta, de incertidumbres en la vida, pocas. Y, de haber aparecido por allí cualquiera de las abuelas, ya sabemos a lo que se habrían expuesto. Estaría bueno.

En la mañana del día siguiente a desaparecer el emérito por arte de birlibirloque del país en el que ha reinado media vida, la colega Esther Jaén, integrante del círculo íntimo de la mujer del rey, dejó caer en La 1 -¡ojo, en La 1!-, ante el revuelo armado, que la marcha del suegro de su amiga «no es tan voluntaria, alguna información tengo. No ha sido de tan buen grado por parte de don Juan Carlos y ha costado lo suyo que meditase. Si lo que se intenta es poner un cortafuegos, lo que no vas a hacer es alterar la normalidad de lo que es la familia real porque el resto es la familia del rey». Hablando de ese resto, lo único que le queda a esta ópera bufa es que, con el verano de tele que debe andar pegándose, a doña Sofía le entren ganas de acudir a Sálvame. Siempre que no lo condujera la experiodista asturiana debe haber tardes que, al ver las sesiones, le entren ganas.

Extrabajadores de la Zarzuela con trienios se sienten decepcionados por la forma de proceder de Felipe VI, partidarios de que, los trapos sucios, mejor lavarlos en casa. Consumados analistas asomados al desaguisado coinciden en que no se han explicado los motivos por los que el inquilino debía abandonar su residencia sin estar incurso en causa judicial alguna. Ya. Pero es lo que tiene que, no lo que quiere.

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