Albufereta. Años treinta. Sánchez (AMA)

No se sabe cuándo empezaron los alicantinos a extraer piedras de la Sierra de San Julián o Serra Grossa para la construcción, formándose así una cantera que fue laminando poco a poco la ladera oriental de la sierra, la más cercana al mar.

Las primeras extracciones debieron comenzar en la parte más cercana a la ciudad y, con el paso del tiempo, la cantera fue creciendo en dirección nordeste, paralelamente al mar.

Alicante y Cantera estaban unidas por un camino carretero. Más allá quizá seguía una senda estrecha hasta un lugar indeterminado. Debía de ser una senda peligrosa por los muchos desprendimientos de rocas que se producían y el ocasional oleaje bravo del mar.

El 15 de mayo de 1842 la sociedad «La Británica Metalúrgica» inauguró en la Cantera una fábrica de fundición de metales, que en 1875 pasó a ser propiedad de la sociedad Deutsch e Hijos, de París, que la convirtió en una refinería de petróleo, conservando el nombre de La Británica.

En algún momento, el antiguo sendero que bordeaba la sierra junto al mar debió desembocar en la Albufereta. Pero seguía siendo igual de peligroso transitar por él, razón por la cual se conocía como Mal Pas. Por ello, cuando los alicantinos querían ir de la ciudad a la Albufereta o viceversa, preferían ir por el interior, por la carretera conocida como de Silla (actual avenida de Dènia o carretera de Valencia), que bordeaba la ladera occidental de la sierra y seguía el antiquísimo trazado de la calzada romana que unía Lucentum con la Vía Augusta, a través del ramal que pasaba cerca de Aspis (Aspe).

En octubre de 1879 surgió la idea de convertir el peligroso camino que unía Alicante con la Albufereta por la costa en una carretera segura. Fue una idea polémica, no tanto por su conveniencia como por su coste. Mientras El Constitucional publicaba una carta en la que se presupuestaban 80.000 reales para la construcción de la carretera (de 4,5 kilómetros): 40.000 reales para desmontar parte de la cantera y otros 40.000 para la rectificación de todo el camino, La Unión Democrática respondía con otro comunicado en el que se afirmaba que los gastos serían muy superiores porque «dicha vía había de abrirse siempre en piedra á partir desde el pie de la sierra del «Molinet» hasta la «Albufereta» y desde la Británica hasta el pie del monte de San Julian hay que arrojar una inmensa cantidad de piedra, para construir el camino en unos puntos, y en otros, ponerle al abrigo de las olas».

Al año siguiente (1880) se iniciaron las obras del «camino que partiendo de la playa de Santa Ana discurra hacia la huerta por la ladera Sur de la Sierra de San Julián», después de que la Diputación Provincial destinara para este fin los 60.000 reales que el Gobierno había donado. Pero las obras sufrieron numerosas interrupciones por falta de dinero y dificultades en su ejecución, quedándose el camino incompleto.

A finales de 1896, el arquitecto José Guardiola Picó propuso la construcción de un gran paseo marítimo que uniese el puerto con la playa de la Albufereta, «prolongando el Paseo de Gomiz hasta más allá del Matadero, terraplenando todo el trayecto, desde el Muelle de Levante (…). Este paseo, unido luego á la Carretera de la Huerta, proyectada al pié de las sierras de San Julián y de Santa Ana, hasta la Albufereta, resultaría como esplanada de grandísima importancia» y con una bellísima panorámica: «este extenso Paseo, siempre á orillas de mar, siempre resguardado de los vientos molestos y fríos, siempre ofreciendo á los pulmones ese aire cargado de oxígeno que la atmósfera marítima contiene en tan gran proporción».

Aunque Guardiola Picó decía que la carretera de la Cantera estaba proyectada, ya sabemos que su ejecución había sido iniciada, aunque interrumpida. Las obras continuaron, pero el 22 de octubre de 1908 La Voz de Alicante informaba de que «los trabajos de la carretera de Alicante al Campello se han suspendido indefinidamente. Las obras mencionadas están casi terminadas hasta la Albufereta».La Albufereta

Pero, ¿cómo era la Albufereta entonces?

Durante siglos, la Albufereta había sido «la gran olvidada», tal como la calificó Martín Sanz en un delicioso librito publicado en 2017. Era un caserío que formaba parte de la huerta alicantina, cuyas tierras pertenecían en 1868 a diecisiete hacendados residentes en la ciudad. Por esas fechas contaba con uno de los siete fielatos del municipio y, cuando había elecciones, los pocos varones que tenían derecho a voto debían acudir a la mesa electoral situada en la escuela de la partida de Santa Faz.

Deambular por la Albufereta en solitario y a determinadas horas debía ser peligroso, según se deduce de las no pocas noticias que publicaban los periódicos de la época sobre asaltos y demás sucesos. El 17 de abril de 1875, por ejemplo, fue hallado el cadáver del exalcalde de Mutxamel, Gaspar Alberola, terriblemente mutilado.

En la playa de la Albufereta se construyó en julio de 1884 un lazareto donde aislar a los infectados por la epidemia de cólera morbo, pero el establecimiento daba un servicio tan deficiente que en septiembre el gobernador civil mandó cerrarlo. Fue reabierto en abril del año siguiente, pero como almacén ocasional. En septiembre de 1899 se pensó establecer de nuevo un lazareto en la playa de la Albufereta, pero al final la Junta Provincial de Sanidad optó por habilitar con ese fin el antiguo Chalé de Mancha, situado en la Cantera.Desecación de la laguna

La laguna natural de la Albufereta era un foco de paludismo durante los meses estivales. Muchas veces se intentó su desecación para convertirlo en tierra de cultivo, pero la falta de dinero y las riadas dieron al traste con los sucesivos proyectos. No obstante, a lo largo del siglo XVIII se consiguió colmatar parte de la laguna.

El 21 de diciembre de 1886 El Constitucional denunciaba que los labradores de la huerta alicantina sufrían fiebres palúdicas y señalaba uno de los lugares donde había «aguas encharcadas, yerba podrida y mucho cieno, todo lo que produce emanaciones fétidas perjudiciales á la salud», situado en las cercanías de la hacienda que poseía Leopoldo Laussat.

La Diputación Provincial fue autorizada por real orden en junio de 1887 a invertir 1137 pesetas en la canalización de las aguas estancadas en los caseríos de Santa Faz y la Albufereta; y en mayo de 1888 El Liberal informaba de que «en la oficina de obras públicas de esta provincia se han recibido las órdenes oportunas para que por los ingenieros se proceda á los estudios para la desecación de la laguna llamada la Albufereta», por tratarse de uno de los «grandes focos de fiebres palúdicas, que han contribuido en gran manera á la epidemia de (fiebres) intermitentes que tantos estragos ha causado en esta capital y sus alrededores».

La desecación completa de la Albufereta fue demorándose durante décadas. Ya bien entrado el siglo XX, en mayo de 1925, el Ayuntamiento de Alicante se negó a autorizar una alienación de terrenos en la finca que poseía Ayús en la Albufereta, por considerarlos insalubres. En agosto de aquel mismo año, la empresa Líneas Aéreas Latecoère anunció su intención de emplazar sus estaciones de aviación marítima y terrestre en la Albufereta, pero al final hubo de desistir por razones sanitarias.

La Gaceta publicó en noviembre de 1925 un anuncio de concurso para saneamiento de la Albufereta, pero en septiembre del año siguiente Diario de Alicante denunciaba que seguía siendo un paraje insalubre, «a cuyas proximidades no es posible acercarse; y cuyo saneamiento tiene ordenado el Estado a cambio de los terrenos que se ganen». En este mismo artículo se describía el Cabo de la Huerta como «estéril, árido y admirablemente situado para construir allí lugares de estancia invernal y recreo».

En sesión extraordinaria del 20 de abril de 1927, el Ayuntamiento tenía previsto resolver el expediente referente a la desecación y saneamiento de la Albufereta, pero dicha resolución se aplazó hasta el 3 de mayo siguiente, fecha en la que el alcalde ordenó al ingeniero municipal, Sebastián Canales, que formulase el proyecto de saneamiento. Este proyecto no fue aprobado hasta el 28 de marzo de 1928 y las obras de desecación, concedidas al contratista Agustín Pantoja, comenzaron por fin el 10 de abril siguiente.

En septiembre de 1928 la laguna de la Albufereta ya estaba completamente desecada, pero el saneamiento no era total debido a ocasionales obstrucciones de drenajes, «seguramente por falta de una monda frecuente y metódica» (Diario de Alicante, 2-11-1931) y a focos de infección producidos por aguas estancadas, procediéndose «a la petrolificación (sic) de los deferidos lugares» (El Luchador, 3-7-1936).

Como veremos la semana que viene, Alicante y la Albufereta no quedaron unidas por la carretera de la Cantera hasta 1934.