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Un director estajanovista

Del Pozo parece un seguidor de las normas estajanovistas, fomentadas e iniciadas por aquél minero soviético, Aleksei Stajanov que en los años treinta del siglo pasado promovía el aumento de la productividad laboral por iniciativa del propio trabajador. El nuevo y flamante director deportivo desde su llegada a las oficinas de Zarandieta se ha puesto el traje de faena y no ha parado ni un día en la confección de un nuevo Hércules que pueda volver a ilusionar a una afición tocada del ala por los fracasos de estos últimos seis años de agonía en la maldita segunda B. Altas y bajas se han ido sucediendo en un frenesí laboral que tiene su mirada puesta en el 18 de octubre como fecha límite para conformar un equipo de garantías. Conocedor del mercado, ha ido pescando en él sin prisas pero sin pausas, con ese espíritu estajanovista que tanto el aficionado como la propiedad respetan, aquellos para depositar su confianza en su trabajo y éste último para dejarle hacer sin interferencias ni trabas que puedan desajustar un proyecto que intenta devolver al Hércules donde la historia centenaria así lo demanda. Su trabajo sin duda fomenta la ilusión, y aumenta las esperanzas depositadas en su persona desde que se conoció su posible fichaje por el club blanquiazul, en esos meses de espera y dura negociación en los que tuvo que dejar claro a la propiedad y socio quien era el que iba a capitanear el futuro inmediato del club.

El Hércules 2020-21, que ojalá sea conocido por el post-pandemia y por el del ascenso a segunda, a un mes del comienzo de la competición, tiene ya sus mimbres tejidos por la dirección deportiva. Han llegado gente competitiva, jóvenes como el arquero del Español Adrián López, o Javier Pérez y David Sánchez, o veteranos consolidados de la talla de Erice, Armando, Tano o el paraguayo Acuña, quizás el fichaje estrella del club para esta temporada, en competencia con la última alta, la del aspense Pedro que viene en calidad de cedido. Además ha tenido la habilidad de mezclar estas incorporaciones con lo que pudo rescatar del pasado ejercicio, empezando con Falcón, Nani, Diego Benito o Benja, e integrando a jóvenes canteranos como Olmedo o Pedro Torres, de un futuro prometedor y pretendido por equipos de superior categoría. Una argamasa de futbolistas con oficio y jóvenes con proyección, que es lo que esta categoría reclama a cualquier equipo que aspire a liderar la competición. Como siempre, y en estos clubes y estas categorías más si cabe, la dificultad estriba en tener bien cubierto el puesto de ariete, el tener o poder fichar un goleador de garantías para que el esfuerzo de confeccionar un equipo potente, armado con una buena defensa, un competitivo centro del campo y unos delanteros con oficio, no se vea incompleto sin un delantero centro con olfato de gol. Benja, jugador de contrastada calidad, no ha dado en sus dos años en el equipo muestras de ser un goleador en quien confiar. La llegada de el maño Buenacasa, al que le deseamos mejores números que a su paisano Mainz, que con una trayectoria de fugaces pasos por equipos como Zaragoza, Mallorca o Málaga, se une un buen año el Baracaldo, donde marcó 14 goles, más parece un competidor para el puesto que una solución de garantías para el mismo, por ello el acompañamiento arriba de Acuña y Pedro toma un valor añadido. Con este lunar, que para taparlo pudiera romperse el compromiso presupuestario, se presenta por el momento un nuevo Hércules que pretende retornar la ilusión a las gradas del Rico Pérez. Bienvenido el estajanovista Del Pozo y su modelo de trabajo, no exento de la calidad exigida. Ahora todo queda en manos de Cubillo, la pareja del tándem para la gloria.

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