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¿Por qué creemos que las elecciones al rectorado de la UA deben ser telemáticas?

¿De verdad alguien puede seguir pensando que unas elecciones al Rectorado de una Universidad deben llevarse a cabo en estos momentos de manera presencial?

En la Universidad de Alicante va a haber elecciones al Rectorado. Si bien hasta ahora el procedimiento habitual ha sido mediante voto presencial, la actual pandemia por SARS CoV-2 supone en estos momentos un riesgo importante de exposición al virus entre los más de 20.000 votantes llamados a las urnas, por lo que parece el momento oportuno para salvar cualquier responsabilidad social y elegir un método seguro de votación no presencial, especialmente teniendo en cuenta las excelentes tecnologías disponibles en la Universidad. Difícilmente podrán evitarse aglomeraciones y contactos. Datos científicos recientes confirman además que el virus puede transmitirse por aerosoles hasta una distancia 7 u 8 metros. La verdad es que nos cuesta creer que esté teniendo lugar este debate, en medio de una crisis sanitaria, social, económica y personal sin precedentes, como es la actual pandemia provocada por la COVID-19. En pleno segundo brote de la pandemia, la situación en nuestro país no es nada halagüeña: a 25 de septiembre hay ya 716.481 contagiados y 31.232 fallecidos (casi 500 de ellos en la última semana), de los cuales 1583 corresponden a la Comunidad Valenciana. Tenemos una casuística diaria cercana a los 10.000 casos nuevos comunicados, superando ya en varias ocasiones las cifras alcanzadas durante el pico del primer brote de la pandemia. Desgraciadamente, las cifras de casos en España son las más altas de todo el conjunto de la UE, y somos el tercer país de Europa con más número de fallecidos.

Los casos siguen al alza en la gran mayoría de las comunidades autónomas. Para intentar aplanar la curva, no paran de producirse confinamientos de la población a lo largo de todo el país, tanto en áreas sanitarias de distintas Comunidades Autónomas, como en colegios, guarderías, institutos, pueblos enteros y también en Universidades, la de Alicante incluida, con varios casos ya detectados y con grupos de personas confinadas de los tres colectivos: el Estudiantado, el Personal de Administración y Servicios, y el Profesorado; y todo ello en una situación en la que la asistencia presencial al Campus Universitario se halla tremendamente reducida. Es necesario mencionar que, aunque la presión hospitalaria aún se mantiene por debajo de los niveles de marzo en el conjunto del país, los nuevos ingresos hospitalarios y en UCIs incrementan semana tras semana desde principios de agosto. En estos momentos tenemos ya más de 11.000 personas ingresadas en los hospitales (542 en la Comunidad Valenciana) y casi 1.500 en las UCIs (81 de ellos en la Comunidad Valenciana). El incremento continuo de casos ya está empezando a hacer mella en la ocupación hospitalaria y en la presión sobre el sistema sanitario, cuyos profesionales no cesan de alertar a los Gobiernos y a la Sociedad en general, rogándonos sensatez para que el sistema sanitario no se vuelva a colapsar y suplicándonos que les facilitemos el trabajo. En palabras del propio Fernando Simón: "El objetivo fundamental debe ser controlar la transmisión, para que no sean necesarios más médicos de los que realmente tenemos".

Y en todo este contexto, en plena segunda oleada de la pandemia, llega el otoño, con la bajada esperada de temperaturas, que ya está empezando a notarse en casi todo el país, y la más que probable reactivación del coronavirus responsable de la actual pandemia, agravada por la incorporación de los virus catarrales anuales y, sobre todo, por el ahora más temido virus de la gripe. Todo ello, sin ningún tipo de dudas, va a agravar aún más la situación de los Centros de Atención Primaria, muchos de ellos ya saturados, y también la de los hospitales.

Ante el panorama expuesto, ¿De verdad alguien puede seguir pensando que unas elecciones al Rectorado de una Universidad deben llevarse a cabo en estos momentos de manera presencial? Es un deber de cualquier Rector y de los Órganos de Gobierno de una Universidad, velar al máximo por la salud de todos y cada uno de los miembros de la Comunidad a la que representan, así como garantizar que sus derechos fundamentales no se vean perjudicados en ningún momento. La actual situación nos conduce necesariamente a la “obligación moral” de asegurar, en primer lugar, que las elecciones no vuelvan a suspenderse por un posible confinamiento general de la población, que nadie en estos momentos puede asegurar que no sucederá. En segundo lugar, garantizar que se lleven a cabo con la máxima seguridad posible; y eso solo se puede alcanzar, como es lógico, con el voto telemático, exento de cualquier riesgo sanitario. Y, en tercer lugar, garantizar que todos los miembros puedan votar. Con unas votaciones presenciales, incluso alargadas en el tiempo, ni se elimina el riesgo, ni se garantiza el voto de todos; muy al contrario, el trasiego de urnas, papeletas, etc., de un lado a otro, el personal implicado a lo largo de los diferentes días, y la infraestructura (tanto en materiales como en personal) necesaria para garantizar la seguridad del proceso y la libertad de voto, lo único que puede hacer es empeorar la situación. Puede incluso hasta producirse la paradoja de que cualquiera de los candidatos se encuentre confinado ese día y no pueda ejercer su derecho a voto.

Resumiendo, unas elecciones presenciales al Rectorado de nuestra Universidad en estos momentos se nos antojan completamente inadecuadas, no sólo por el riesgo que puedan suponer contra la Salud Pública, de consecuencias por otro lado impredecibles, sino sobre todo por lo innecesarias, teniendo en cuenta que ya existe desde hace tiempo la alternativa telemática, ampliamente utilizada en numerosas ocasiones por otras Universidades para este fin o fines similares, exenta de cualquier tipo de riesgo sanitario y que, además, garantiza el derecho fundamental al voto de todos, que de otro modo podría verse conculcado. Sin olvidar la garantía plena de que, en esta ocasión, al margen de cualquier contexto, las elecciones podrían celebrarse sí o sí. Por favor, que prime la sensatez. No dificultemos aún más la labor de los que día tras día intentan salvarnos la vida, poniendo la suya en riesgo. 

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