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Juan José Millas

Personas y personajes

Leo que Disney despedirá en breve a 28.000 trabajadores y me pregunto si algunos de ellos, en los diversos parques de esa empresa repartidos por el mundo, representaban a los diferentes personajes de su catálogo. Ya sé que no es lo mismo poner en la calle a Fulano de Tal que al ratón Mickey, pero dada mi tendencia a confundir literatura y vida, me parece que algo de Mickey se queda sin trabajo cuando lo pierde el actor que se ocupaba de interpretarlo. De súbito, se me ocurre que, dada la situación económica mundial, comenzaran a expulsar también a los personajes de las novelas. Que entraras, por ejemplo, en Crimen y castigo y no hallaras por ninguna parte a Raskolnikov.

-Dónde se ha metido -preguntarías.

Y escucharías entonces una voz, la del director de recursos humanos de la famosa novela de Dostoievski:

-Le hemos dado el finiquito, por la crisis.

No soy capaz de imaginarme qué podría hacer el pobre Raskolnikov fuera de esa novela. Quizá se dedicaría a mendigar un sitio en otras. Pongamos que llamara a la puerta de Madame Bovary, donde le preguntarían por su experiencia.

-He trabajado como personaje desde el siglo XIX para un escritor ruso muy famoso.

En Madame Bovary estudiarían su expediente y finalmente le dirían que para primeras espadas ya tenían a Emma. Eso, claro, en el caso de que no le hubieran hecho ya un ERE a la pobre Emma Bovary.

Desde que tropecé con la noticia de Disney, abro con precaución los clásicos de mi biblioteca. El Principito, por fortuna, sigue ejerciendo de Principito en el relato de Saint Exupery. Y el inspector Maigret continúa en la obra de Simenon. Quizá en estos momentos, y pese a la noticia mencionada, proporcione más seguridad laboral trabajar en la ficción que en la realidad. Quizá incluso sea preferible ser un personaje de ficción que una persona de verdad. Las personas reales estamos un poco con el agua al cuello, escuchando cómo silban las balas a nuestro alrededor. Llegado el caso de elegir, me pido ser un personaje de Raymond Chandler. Gracias.

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