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Daniel McEvoy

Esperando a Godot

Daniel McEvoy

Carthago delenda est

Elche, Carthago delenda est.

Marco Porcio Catón (234-149 a.C.), más conocido como Catón el Viejo, para diferenciarlo de su biznieto, Catón el Joven, fue un soldado, estadista, orador y escritor romano, famoso por una ética y moralidad de una firmeza proverbial, tanto en el ejercicio de sus funciones públicas, como en el transcurso de su vida privada.

En su faceta literaria, Catón fue el primer historiador romano que escribió en latín, convirtiéndose en una inspiración para la historiografía de Roma. En sus escritos solía incluir sus famosos discursos, de los que el propio Cicerón cita más de ciento cincuenta, unos ochenta de los cuales han llegado hasta nuestros días, al menos de una forma fragmentaria. Su prosa, de una naturaleza fundamentalmente didáctica, incluye obras como De agricultura, texto que supone una auténtica joya por la cantidad de información que aporta sobre la transición acaecida en la forma de explotar la tierra en su época, pasando de los minifundios de la región de Campania a otras formas de explotación intensivas y típicamente capitalistas.

En su vertiente política, fue donde Catón manifestó de una forma más fehaciente su doctrina en pro de la regeneración social, implantó impuestos a los artículos de lujo y revisó de una manera absolutamente rigurosa las condiciones para acceder a las magistraturas del Estado, incluido el Senado. Su intransigencia en este último aspecto le granjeó no pocos enemigos, como demuestra el hecho de que a lo largo de su vida tuviera que afrontar cuarenta y cuatro juicios promovidos por sus adversarios políticos.

Por lo que respecta a su legado como gestor público, al contrario de lo que hacía en su vida privada, Catón gastaba, o invertía para ser más exactos, profusamente. No en vano, Marco Porcio es recordado por el sistema de alcantarillado que contribuyó a construir, así como por la erección del primer edificio destinado a mercado de Roma, la Basílica Porcia, lugar que además era la sede en la que se reunían los tribunos de la plebe (cargos políticos elegidos por los ciudadanos romanos) para observar la actividad del foro y debatir sobre las cuestiones que tenían encomendadas.

Pero si por algo es recordado Catón es por la famosa frase Carthago delenda est (Cartago debe ser destruida), con la que terminaba todos sus discursos; su animadversión por la potencia norteafricana y secular enemiga de Roma surgió tras un viaje que realizó allí, en calidad de embajador del Senado de Roma. Durante su misión pudo comprobar como Cartago había rehecho su economía con gran vigor por lo que, como finalmente sucedió, volvía a estar en condiciones de disputar a Roma la hegemonía en el Mediterráneo. Marco Porcio Catón murió el año 149 antes de Cristo, a los ochenta y cinco años, tan solo tres años antes de ver cumplido su anhelo de presenciar la total destrucción de Cartago.

Qué duda cabe que figuras como la de Catón, una persona culta, austera e íntegra dedicada a la política, nos llaman poderosamente la atención hoy en día. Esto es así especialmente si comparamos el relato que les he hecho del insigne romano como servidor público, con las noticias con las que casi a diario nos desayunamos en la prensa. Por ejemplo, el pasado día 16 de octubre, Información, en su edición de Elche, titulaba: «El PSOE contrata de asesora para el área de Juventud a una edil de Castellón que dimitió en junio». Al parecer esta señora, una tal Gema Fos, se ha trasladado a vivir a nuestra ciudad por algún motivo y Alejandro Soler se la ha impuesto al alcalde como “asesora” en nuestro ayuntamiento. En el cuerpo de la noticia se afirmaba que «algunos afiliados mostraron su malestar por la designación de una persona que no tiene relación alguna con la agrupación de Elche», pero (esto lo añado yo) mostraron su malestar «bajito», porque saben que, si obedecen las consignas del partido y no se mueven mucho, algún día les tocará a ellos.

Qué dice la oposición a todo esto, se preguntarán ustedes. Pues, tirando un viejo adagio popular, parte de ella esgrime aquello de «los duelos, con pan son menos». Tal es el caso al menos, si atendemos a otra noticia aparecida también en este mismo diario, el día 14 de este mes, en la que se da cuenta del aumento de emolumentos de la portavoz, única, y seguramente última representante de Ciudadanos en el consistorio, a la que el alcalde se ha apresurado en aceptar la solicitud de cobrar dedicación exclusiva, con la idea probable de que, conseguido su objetivo para este mandato, no le queden demasiadas ganas de plantear batalla al ejecutivo municipal.

No obstante, en honor a la verdad, tirando de nuevo de hemeroteca, sí es cierto que la oposición, del Partido Popular en este caso, ha logrado una victoria sobre el Gobierno municipal, si bien ha sido bastante pírrica a efectos prácticos: la condena al ayuntamiento por negar el acceso al informe jurídico sobe el contrato del Mercado Central. Victoria pírrica, como les decía, porque el informe ya se había hecho público y porque no sólo lo hemos pagado con nuestros impuestos, sino que también tendremos que pagar la condena en costas que el juez ha impuesto al ayuntamiento.

Sin embargo, de la noticia más triste del mes casi nadie dice nada: «El barrio más pobre de España está en Elche». No me extraña ese mutismo, dado que los que deberían ofrecer soluciones son los protagonistas de las otras noticias que les he relatado en este artículo.

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