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Juan José Millas

Los libros y la vida

Economato de Cáritas en una imagen de archivo.

Economato de Cáritas en una imagen de archivo.

La pobreza está muy teorizada. Hay en mi biblioteca decenas de libros sobre cómo acabar con ella, pero al paso que vamos acabará ella con nosotros. Significa que de la teoría a la práctica, en algunos terrenos, hay más distancia que de aquí a la Luna. Me entero por casualidad de la existencia de una especialidad deportiva, llamada “retrorunning”, que consiste en correr hacia atrás y me pregunto, en buena lógica, si el ganador es el que llega el último. En otras palabras, si gana el que pierde. El “retrorunning” lo inventó, creo yo, Michael Jackson con aquel paso de baile en el que lograba retroceder moviendo las piernas como si caminara hacia delante. Pero tanto los deportistas como los cantantes lo copiaron de la realidad económica del mundo, en donde la apariencia del crecimiento continuo no hace otra cosa que llevarnos a la ruina.

Esa apariencia ha aumentado las desigualdades sociales hasta extremos suicidas. Todo ello, por si fuera poco, a costa de esquilmar los recursos naturales. Pero seguimos teorizando y teorizando acerca de cómo progresar mientras corremos hacia atrás sin haber desarrollado ojos en la nuca. La covid-19 ha empeorado algunas cosas que ya no estaban bien. Las ha colocado al descubierto, diríamos. La covid-19 nos ha dotado de rayos equis, nos ha proporcionado una radiografía del esqueleto social donde resulta que ningún hueso se encuentra donde debería. La osamenta, en los individuos, posee una lógica interna adaptada a la distribución de los músculos. En la colectividad, en cambio, parece que las clavículas están donde debería hallarse el húmero y viceversa. Vamos mal, muy mal.

Los bancos de alimentos, las oenegés y las asociaciones de vecinos luchan entre tanto por mantener en pie este edificio neoliberal sin cimientos morales en cuyo interior hemos decidido relacionarnos. Son parches de buena voluntad que logran tapar una gotera aquí y apuntalar una viga maestra allá, pero mientras no cambien los dioses, como decía Ferlosio, continuaremos progresando hacia el mal. Está bien teorizar sobre la pobreza como teorizar sobre cualquier otro asunto, pero en algún momento deberíamos tender puentes entre los libros y la vida.

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