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Libertad, democracia y respeto

Campus de la UA

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Libertad, democracia, respeto. Valores y derechos fundamentales de convivencia universal por los que tantas mujeres y tantos hombres han trabajado y siguen trabajando por alcanzar allá donde continúan siendo vulnerados, o por mantener, allá donde existen y se intenta su vulneración, paradójicamente, haciendo un uso cínico e interesado de los mismos.

Libertad, democracia y respeto que en determinados contextos adquieren, si cabe, mayor significación por lo que en sí representan y por su repercusión en la sociedad de la que forman parte. Contextos que se basan en idénticos valores y derechos como principios de su constitución y funcionamiento.

Libertad, democracia y respeto que deben tener en la participación activa de los miembros que componen la comunidad su máximo exponente. Participación que debe conducir a la toma de decisiones compartidas y no tan solo al acatamiento de las normas impuestas.

Libertad, democracia y respeto como principios de equidad, igualdad y responsabilidad para todas las personas que componen la comunidad con independencia de su ideología, cultura, raza, género… en base a un compromiso real que trascienda a las decisiones que se adoptan o a la posibilidad de elegir opciones diferentes a las que existen.

Libertad, democracia y respeto que deben alejarse del oportunismo, la manipulación, la mentira, la presión o cualquier otro intento por adaptar dichos principios al interés particular de quien pretende alcanzar un fin con independencia de los medios utilizados, como tan bien expresara Maquiavelo en su obre El Príncipe.

Libertad, democracia y respeto que suponen el más valioso legado que podemos y debemos dejar a la juventud para que, en base a dichos derechos y principios, sigan trabajando por mantener y mejorar la convivencia de todas y todos.

Libertad, democracia y respeto desde los que poder defender ideas y planteamientos diferentes sin coacciones, presiones o miedos basados en medias verdades, interpretaciones tendenciosas, o directamente mentiras que deforman la realidad para crear una atmósfera de inseguridad y de alarma desde la que generar otra realidad paralela de aparente seguridad por parte de quienes se erigen en falsos guardianes garantistas de aquello que precisamente están manipulando, aunque para ello desprestigien, desautoricen o acusen.

Libertad, democracia y respeto que deben mantenerse alejados de teorías conspiratorias que únicamente tratan de desviar la atención hacia lo que plantean como única verdad posible.

Libertad, democracia y respeto que permiten a las personas elegir su destino o a quienes se encarguen de hacerlo en su nombre con plenas garantías y sin maniobras que traten de imponer a nadie.

Libertad, democracia y respeto que no deben estar nunca vigiladas, controladas o coartadas en nombre de un falso intento por mantenerlos.

Libertad, democracia y respeto que deben evitar siempre la conspiración del silencio desde la que ocultar acciones u omisiones que precisamente van en contra de los principios en que dicen sustentarse.

Libertad, democracia y respeto que nunca deben ser guiados o dirigidos, desde la cobardía del escondite de poder, para que otros hagan el trabajo sucio que les beneficie.

Libertad, democracia y respeto, que son tan frágiles como costosos de alcanzar y que deberíamos garantizar que nadie los utilice como falso argumento de su pobreza en dichos principios fundamentales.

Quienes se prestan a actuar en nombre y representación de otros vulnerando dichos principios no tan solo pierden toda credibilidad sino que contribuyen a debilitar una convivencia pacífica basada en la libertad de acción y pensamiento, la democracia de elección y toma de decisiones y el respeto hacia quien puede y tiene el derecho a pensar diferente de quien pretende que eso no suceda.

Unas elecciones libres, democráticas y respetuosas no tan solo deben ser posibles, sino exigibles.

La Universidad de Alicante no debería trasladar la más mínima sospecha sobre cualquier intento en contra de la libertad, la democracia y el respeto, vengan de donde vengan.

La Universidad de Alicante como institución, la comunidad universitaria y la sociedad alicantina no lo merecen.

*José Ramón Martínez-Riera es profesor Titular Universidad de Alicante. Departamento de Enfermería Comunitaria, Medicina Preventiva y Salud Pública e Historia de la Ciencia.

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