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Diego Cazorla Amorós

Soluciones realistas para la investigación en la UA: la propuesta de José V. Cabezuelo

José Vicente Cabezuelo.

José Vicente Cabezuelo.

La Universidad de Alicante cumplió hace poco 40 años y debemos felicitarnos por ello. Los que empezamos a estudiar en la Universidad de Alicante en sus primeros años de andadura y que de una forma u otra seguimos ligados a ella, somos testigos del gran avance logrado en todos estos años. En el proceso de creación, llegó un grupo de profesores jóvenes que hizo una gran labor para ponerla en el mapa. Además, estos profesores fueron en muchos casos investigadores de gran prestigio internacional en unos momentos que eran muy difíciles para los científicos españoles. Lo que somos ahora es en gran medida un producto de toda aquella semilla inicial, ya que permitió a toda una generación de estudiantes recibir estudios universitarios de calidad. Es más, empezaron a crear una cantera de investigadores a la que se fomentó que complementasen su formación en el extranjero. Eso permitió comprobar que la formación recibida en la Universidad de Alicante no tenía nada que envidiar a las mejores universidades extranjeras. Todo esto se ha podido conseguir gracias a que la investigación, que es uno de los pilares fundamentales de la universidad, dota a los profesores de gran destreza en la resolución de problemas y da lugar a la generación de nuevo conocimiento que se puede transmitir a los estudiantes y a la sociedad.

Muchos de esos investigadores e investigadoras formamos ahora parte del profesorado de la universidad. Sin embargo, una vez cumplidos los 40 años de nuestra universidad y observando la evolución de la actividad investigadora de la Universidad de Alicante, debemos plantear de forma urgente un rediseño de la política científica que nos permita seguir creciendo. Dada la infrafinanciación de las universidades españolas en comparación con las de los países punteros, este punto es todavía más crucial si queremos seguir esa senda. Esa política científica debe encaminarse a que la Universidad de Alicante sea más competitiva en la captación de fondos externos, tanto públicos como privados. Para ello, es necesario que el investigador pueda hacer su trabajo con las menores trabas burocráticas posibles y con el apoyo decidido de nuestra administración.

Otro aspecto crucial en el futuro de nuestra universidad es el relevo generacional. Para que la investigación no se detenga es necesaria una renovación constante para que nuevos investigadores vayan iniciando su carrera investigadora y que cuando alcancen la madurez releven a aquellos que por edad se jubilan. Las universidades españolas estamos formando ahora una nueva generación excelente de investigadores, en la mayoría de los casos con dinero público, que son muy competitivos a nivel internacional y no podemos permitirnos que vayan a engrosar las filas de universidades y organismos de investigación extranjeros donde son muy apreciados. Esto supondría una descapitalización, lastrando no solo la evolución de nuestra universidad, sino la de toda la sociedad que nos envuelve. Desafortunadamente, la reincorporación de los investigadores jóvenes que están completando períodos postdoctorales brillantes en universidades y centros de investigación extranjeros, es muy difícil fundamentalmente por problemas de financiación. Esta escasez de financiación es una consecuencia de la falta de reconocimiento hacia la labor del investigador que, sin embargo, es fundamental para asegurar el progreso de la sociedad. Necesitamos, por tanto, una política investigadora en nuestra universidad que apoye al investigador y dedique sus esfuerzos a conseguir que este relevo generacional sea una realidad incorporando investigadores jóvenes que aporten nuevas ideas y nuevo conocimiento a nuestra universidad.

Por todo lo expuesto anteriormente, quiero manifestar mi apoyo a la candidatura del profesor José Vicente Cabezuelo. Su programa electoral tiene claramente identificados los problemas que acucian a la Universidad de Alicante en materia de investigación, y plantea soluciones realistas que nos pueden permitir recuperar la intensidad investigadora que nuestra universidad se merece. Además, lidera un equipo de solvencia contrastada y que conoce, de primera mano, todos estos problemas y que es capaz de establecer las políticas necesarias para que la Universidad de Alicante siga creciendo y aumentando su aportación a la sociedad, que es la que nos financia y justifica nuestra existencia. En definitiva, necesitamos una renovación de la política investigadora de nuestra universidad que, en mi opinión, puede liderarla el profesor José Vicente Cabezuelo.  

*Diego Cazorla Amorós es catedrático de Química Inorgánica de la Universidad de Alicante.

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