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Antonio Balibrea

El rey del asteroide 325

El ministro de Sanidad, Salvador Illa

El ministro de Sanidad, Salvador Illa

El principito, “como estaba muy fatigado bostezo delante del rey. La etiqueta no permite bostezar en mi presencia- dijo el rey- te lo prohíbo. No he podido evitarlo- respondió el principito muy confuso- he realizado un viaje muy largo y no he dormido... Entonces- dijo el rey- te ordeno que bosteces. Hace años que no veo bostezar a nadie. Los bostezos pueden despertarme mucha curiosidad. ¡Vamos bosteza otra vez, te lo ordeno! Ya no puedo me ha cohibido dijo el principito ruborizado. ¡Hmm! - respondió el rey-. ¡Bueno! Te ordeno que tan pronto bosteces como que no bosteces…

Muy parecida fueron las conclusiones del Consejo Interterritorial de Sanidad, en el que participan todas las comunidades, y que presidió el ministro, Salvador Illa: Se prohíbe viajar entre las comunidades autónomas desde el 23 de diciembre al 6 de enero. Con la excepción de visitar a “familiares y allegados” en esas fechas. Para las fiestas de Navidad, los días 24 y 31 el toque de queda en lugar de terminar a las 24 horas lo hará a la 1,30. Así no habrá problema, le faltó decir, ni con la misa del gallo ni con las 12 uvas. Es la política del rey del asteroide 325 que describe el maravilloso Antoine de Saint-Exupéry en “El principito”.

El ministro de Sanidad, ejerciendo en el asteroide 325, da por acordado que la norma es reducir los desplazamientos incluso en Navidad para evitar una tercera ola de la pandemia; pero reconoce implícitamente que, como el principito, los ciudadanos están cansados de los confinamientos y las limitaciones que la pandemia ha impuesto. Además, hay tradiciones que difícilmente las decisiones políticas pueden cambiar. Ni la prohibición drástica, a rajatabla, conseguiría su cumplimiento por lo que no se atreve a definir quiénes son los “allegados”, o como se justifica el viaje por reuniones familiares. Es un llamamiento a la responsabilidad personal de los ciudadanos. No porque los políticos abdiquen de sus obligaciones; sino por aquello de que: no des ninguna orden si no vas a ser capaz de hacerla cumplir.

Como han advertido distinto geriatras, por ejemplo, Miguel Ángel Vázquez presidente de la Sociedad Gallega de Geriatría y Gerontología- esta semana en “La ventana”, de la Cadena SER- aconseja que las familias lleven a sus mayores a sus domicilios, y pasen con ellos las navidades. Los beneficios directos que puede suponer esta medida son: “aporta bienestar, mejora la respuesta inflamatoria, mejora la respuesta inmune, mejora la función cardiaca, mejora el sueño, y su ritmo de sueño, el sentirse querido y sentirse amado, sentirse respetado es sentir que la dignidad de la persona importa”. Incluso que el gobierno pague una PCR o un test de antígenos para los ancianos que regresen después a su residencia. Vázquez entiende que merece la pena correr el riesgo, porque “el bienestar en las residencias ha bajado de forma radical este año, y que eso, la soledad también produce muertes”.

Eso sí, la decisión del Consejo inter autonómico contó, como no podía ser menos, con la oposición de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en varios aspectos.

Seguro, no pudo evitarlo. Es la misma estrategia de bloqueo de la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Seguramente es la ultraderecha la que promueve la recogida de firmas de ciudadanos españoles en la web oficial de la Casa Blanca pidiendo la intervención norteamericana para “eliminar al gobierno ilegal” instalado en España. Como Trump, tampoco reconocen la derrota. Es la misma nostalgia que sienten por el poder los ex militares- no merecen llamarse militares- en el chat ese famoso alentando proclamas fascistas: “España está llena de gente ingobernable y la única forma posible es culturizar a la gente cosa que es imposible con la izquierda. Es triste, pero es la realidad española”. (Mensaje enviado desde el móvil del general del Aire retirado Francisco Beca). Desde este mismo móvil también se envió el mensaje de “no queda más remedio que empezar a fusilar a 26 millones de hijos de puta”.

Otro militar del Ejército del Aire Francés, Saint Exupéry decía, que el rey del asteroide 325.

“…. a pesar de eso, era muy bueno y siempre daba órdenes razonables. Si ordeno… –decía– si ordeno a un general transformarse en ave marina y el general no me obedeciese, la culpa no sería del general, sino mía. –¿Puedo sentarme? –preguntó tímidamente el principito. –Te ordeno sentarte.

Hay estilos y estilos de gobernar

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