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Fernando Ull

El ojo crítico

Fernando Ull Barbat

Seamos serios

Ayuso rechaza la "pelea" política y cree que todas las administraciones están ayudando ante el temporal

Ayuso rechaza la "pelea" política y cree que todas las administraciones están ayudando ante el temporal

Ni siquiera en un acontecimiento que ocurre cada 50 años es posible evitar las luchas políticas entre los diferentes partidos políticos que forman el arco parlamentario del Congreso de los Diputados. Vaya por delante que creo que en situaciones como la vivida hace unos días, con una nevada como no habíamos visto en cien años, las administraciones públicas responden lo mejor que pueden y, sobre todo, el personal que trabaja en ellas, atendiendo las necesidades de los ciudadanos lo más pronto posible así como poniendo en ocasiones en peligro su integridad personal. Por tanto, los problemas que surgieron en la Comunidad de Madrid fueron debidos no tanto a la falta de decisiones previas si no a la magnitud de la nieve caída. De hecho, se había decretado la alarma roja por parte del Gobierno lo que implica el inicio de un proceso que sólo su preparación ya cuesta dinero.

No debió hacerlo tan mal el Gobierno de la nación en lo que respecta a sus competencias cuando, al revés que, en temporales de nieve de años anteriores, ninguno en cualquier caso comparable al de los días nueve y diez de este mes, las carreteras y autovías nacionales no han tenido aglomeraciones de coches en medio de la nieve cuyos ocupantes debían ser rescatados por la Guardia Civil o el ejército. Los problemas se han circunscrito a Madrid y sus alrededores cuyas competencias son en última instancia de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida, presidenta de la comunidad y alcalde respectivamente.

La actitud de Ayuso ha sido la esperada, cumpliendo a rajatabla el guion de política liberal. En primer lugar, aseguró que la comunidad de Madrid estaba preparada para lo que viniese, pero una vez que vio la magnitud de la nevada estuvo desparecida tres días. Así como el alcalde de Madrid hizo varias ruedas de prensa y se reunió con los efectivos que estaban trabajando al pie del cañón, no se sabe qué hizo la presidenta de Madrid. La razón es muy simple. Pretendió que fuera el Gobierno de Pedro Sánchez el que cargara con la responsabilidad de informar a los ciudadanos acerca de lo que podían o no hacer, es decir, asumiendo el desgaste mediático de rogar de manera encarecida a los españoles que no salieran a la calle o que no utilizasen el coche.

Desde que Ayuso se auto impuso la medalla de la campeona de las libertades cualquier situación que implique la recomendación, no digamos la prohibición, de no llevar a cabo alguna actividad, queda fuera de su campo de actuación. Es lo que pasa cuando se enarbola la bandera de la ultra libertad entendida como la defensa del derecho de cualquier persona a hacer lo que le venga en gana en todo momento sin que la Administración pueda coartar ese supuesto derecho individual. La influencia de los conservadores más ultras de EEUU llegó a España después de que surgiera el llamado Tea party, una especie de reivindicación de los valores más retrógrados opuestos a cualquier atisbo de avances éticos y sociales. Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, a lo que hay que añadir la irrupción de VOX en España, los conservadores se desataron y dejaron atrás la vergüenza proclamando a los cuatro vientos ideas que pensábamos que España había desterrado con el fin de la dictadura franquista.

Llama la atención el estado en que todavía permanece la comunidad de Madrid y la propia capital una semana después de la nevada. Las imágenes que vemos en televisión me han recordado a uno de los inviernos de cualquier ciudad yugoslava durante la guerra de Bosnia a principio de los años 90 con gente deambulando por la calle, sin coches circulando y con árboles caídos sin que nadie los recoja. Desde hace meses escuchamos a su presidenta, en cuanto tiene un micrófono delante, afirmar que Madrid es el centro económico de España y que por tanto debe tener una legislación tributaria especial distinta a la del resto del país dado que gracias a su riqueza comunidades limítrofes tienen un mejor bienestar económico. Sin embargo, con esta nevada hemos constatado que los servicios públicos madrileños están cogidos con alfileres. Gracias a los ministros de Defensa, Interior y Transportes que han puesto a disposición de los madrileños sus medios mecánicos y personal funcionario especializado y gracias también a otras comunidades, como la de Andalucía, que han enviado quitanieves a Madrid, se ha podido solventar la situación en buena medida, no teniendo que lamentar casi ninguna muerte o heridos graves.

Especial referencia hay que hacer a todos esos alicantinos y alicantinas que dando muestra de una gran inteligencia decidieron acudir con sus vehículos (sin cadenas claro ) el fin de semana pasado a localidades como Alcoy o a La Carrasqueta para ver la nieve de cerca a pesar de que estamos en un nivel máximo de contagios por covid-19 y a pesar también de que la DGT había avisado que no se debía subir a las montañas nevadas. Se produjo tal atasco que hubo que cerrar el tráfico y la Guardia Civil montar controles. ¡Qué derroche de inteligencia!

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