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Elena Fernandez-Pello

Poesía para la resistencia

Kamala Harris.

Kamala Harris.

Kamala Harris ha hecho historia, y no por partida doble, sino triple, si es que puede decirse así. El 20 de enero juró como vicepresidenta de los Estados Unidos, un hecho que constituye un acontecimiento histórico en sí mismo, pero que en el caso de Harris es especialmente memorable por ser la primera mujer y la primera persona que no es de raza blanca –de padre jamaicano y madre india– que accede al cargo. Los analistas políticos dicen que el Partido Demócrata la ha colocado en el disparadero hacia la Presidencia de los Estados Unidos.

Kamala Harris ya pasó por esta página en agosto del año pasado y es previsible que haya muchas otras oportunidades de volver a traerla aquí en el futuro. Hay otra mujer negra que se postula para presidir los Estados Unidos, pero a un plazo más largo que el que está en el horizonte de la vicepresidenta. Se llama Amanda Gorman, tiene 22 años y escribe poesía. En la ceremonia de investidura presidencial del pasado miércoles dejó al auditorio sin aliento.

Gorman acaparó la atención, a pesar de lo difícil que era hacerlo, con Lady Gaga cantando “Amazing Grace” y Jennifer López entonando “This Land Is Your Land” y jurando la bandera de los Estados Unidos en español, por primera vez en un acto como ese. Lo de Harris, Gaga y López se veía venir, pero lo de Amanda Gorman fue como una revelación. Una jovencita menuda, negra, descendiente de esclavos, nacida en Los Ángeles y criada por una maestra que ejerció de madre soltera. Gorman publicó su primer libro de poesía con 16 años y en 2017 se convirtió en la primera poeta laureada juvenil de los Estados Unidos. El Gobierno de esa nación pide a sus laureados, un buen puñado de premios Nobel y “Pulitzer”, que compongan poemas para las grandes ocasiones, y eso es lo que hizo Gorman para el nombramiento de Biden y Harris.

Amanda Gorman escribió y recitó una poesía, titulada “La colina que subimos”, que habla sobre qué es una nación, y no una cualquiera, sino una nación fuerte y poderosa como pretenden ser los Estados Unidos. Su alegato en favor de la democracia y la libertad, que terminó de escribir tras la inaudita ocupación del Capitolio por los partidarios de Trump, es universal, un emocionante canto a la resistencia.

A través de sus versos, Gorman habló de que no es una unión perfecta e incontestable lo que hace grandes a las naciones, sino un esfuerzo dedicado a un propósito común, que en el caso de los Estados Unidos es “componer un país comprometido con todas las culturas, colores, personajes y condiciones del hombre”. Para lograrlo, hay que “elevar las miradas” y volverlas “no a lo que se interpone entre nosotros, sino a lo que está delante de nosotros”. “Aunque nos afligimos, crecimos; incluso cuando nos lastimamos, esperábamos; incluso mientras nos cansamos, intentamos estar siempre unidos”, recitó, con la palabra firme y el gesto delicado, arrebatadora en sus argumentos, dejando boquiabiertos a los asistentes a la ceremonia.

Amanda Gorman tiene en Malala Yousafzai, la paquistani a la que los talibanes intentaron asesinar por defender el derecho de las niñas a ir al colegio, una de sus fuentes de inspiración. Ha creado una organización sin ánimo de lucro, “One Pen One Page”, desde la que anima a los jóvenes a hacerse un lugar en el mundo a través de la literatura.

La joven Amanda Gorman ha anunciado que tiene la determinación de postularse a la Presidencia de los Estados Unidos en 2036, lo que aún deja margen de acción a Kamala Harris, si es que se decide y le dejan intentar alzarse hasta ese puesto en los próximos años, para, de nuevo, hacer historia a lo grande.

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