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Luis Prats

UN GOL AL ARCO IRIS

Luis Prats

Un hombre de la fábrica

Manolo Díaz, entrenador del Hércules.

Manolo Díaz, entrenador del Hércules.

E l término se acuñó ya hace unos años para contrarrestar el efecto de «la massía» que tuvo su época de oro con la generación de Messi, Piqué y compañía. La fábrica es el referente de la cantera merengue, donde se forman los futbolistas desde edades pueriles para intentar dar el gran salto al primer equipo madridista. El futbol español, incluso europeo, está lleno de jugadores que han pasado por «la fábrica», y que no teniendo la suerte de poder debutar en el Real Madrid, la han tenido en menor medida siendo profesionales destacados en clubes de primera y segunda división, cuando no en la propia maldita segunda B. Los nombres harían interminable este artículo, pero están en la mente de la gran mayoría de los aficionados al balompié. Igualmente, aunque en menor medida, los entrenadores de los equipos juveniles, del de tercera división y del Castilla, han sido casi todos con posterioridad destacados miembros del colectivo, siendo Zidane su máxima expresión, a la espera de lo que en su momento lleve a cabo una estrella del fútbol como Raúl, hoy en día en el Castilla y ganador de una Champions juvenil desde el banquillo.

Manolo Díaz es un producto típico de los banquillos de la Casa Blanca. Ha estado en «la Fábrica» años desarrollando su labor como entrenador de los chavales, de distintas generaciones de promesas. Por su mano han pasado destacados futbolistas que hoy en día tienen el reconocimiento del mundo futbolístico. Desde Lucas Vázquez hasta RDT, pasando por William José, sin olvidarnos de Vinicius o Rodrygo. Manolo Díaz es hoy en día entrenador del Hércules, elegido, con algo de demora, por Carmelo del Pozo, el hombre que trata de dotar de seriedad a la parcela deportiva del club blanquiazul. Sustituye a un Cubillo que fue cesado por resultados y resultadista. El primigenio estilo cholista, que se vio de nuevo ante el Chelsea con un Atlético perdedor, le llevó a no saber sacar lo mejor de una plantilla confeccionada para estar arriba sin apuros e intentar el ascenso.

Manolo Díaz es un producto típico de los banquillos de la Casa Blanca

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El entrenador madrileño tiene el reto de clasificar al equipo para la segunda fase en tres jornadas vitales, la primera ante un rival directo el próximo sábado en Villarreal, partiendo de la última posición que da derecho a ello tras la brillante victoria ante el destacado líder Ibiza. Si clasificarse es una obligación, hacerlo ganando los nueve puntos en liza casi lo es tanto, dado el valor de los puntos conseguidos en esta primera fase que se contabilizarán para el total de la segunda. Manolo Díaz lo sabe, es consciente de ello y con la fortuna de la recuperación a tiempo de los dos baluartes del juego del Hércules, Moyita en el centro del campo, y Acuña, en el juego ofensivo, que le facilitaran la confección de un once de garantías ante los tres partidos que restan, se pondrá a ello.

No valen más excusas, se necesitan las tres victorias, ir con lo justo es como quitar la red al trapecista. Solamente con ellas se podrá partir de una posición, sino privilegiada, sí más desahogada en los enfrentamientos con los clasificados del subgrupo catalán. En ello van casi todas las esperanzas de lograr la clasificación para las eliminatorias de ascenso, en ello va la exigencia de quedar entre los tres primeros ahora y después. El entrenador que viene de «la Fábrica» sabe de retos y de glorias, viene de un club acostumbrado a ellos y ellas. Suerte y al campo.

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