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Mercedes Gallego

La tía Luisa e Instagram

Imagen del cementerio de Alicante durante la conmemoración de Todos los Santos.

Imagen del cementerio de Alicante durante la conmemoración de Todos los Santos.

La tía Luisa nació a finales de los otros locos años veinte, creció en plena guerra, sufrió una postguerra y miles de privaciones y ha acabado con ella el covid porque, al ser tan pequeño, no ha debido verle para plantarle cara. De lo contrario, no tengan dudas de que aún seguiría entre nosotros. Porque de arrestos (léase también ovarios) iba sobrada. Como botón de muestra, la soltura con que solventó llegar embarazada al matrimonio en un país y en una época en que la virginidad era un grado y a las mozas solteras, como a los militares el valor, se les suponía.

«¿Vas a poder llevar la pureza que simboliza un vestido blanco de novia yendo al altar como vas?», contaba que le soltó una vecina en un intento baldío de afearle la osadía de yacer con su novio antes de santificar su unión. «¿Puedo con un costal de trigo y no voy a poder con un vestido?», relataba entre risas que le respondió, sin darse importancia por la valentía de haber hecho lo que le venía en gana en unos tiempos en los que ejercitar la libertad no debía ser tarea fácil, máxime si habías nacido mujer.

Estudiar no estudió. No pudo. Pero con los 70 ya cumplidos tuvo el arrojo de apuntarse a un curso de alfabetización de adultos con un único objetivo: poder leer los prospectos de los medicamentos que tomaba. Y vaya si aprendió. A leerlos y a hacer gimnasia al ritmo que desde un viejo casete le marcaba Manolo Escobar.

La tía Luisa reposa ahora junto a su marido. Sobre su tumba, una foto de los dos elegida y colocada allí por ella hace tres décadas, de poco antes de fallecer su compañero de vida, mientras la mujer seguía viva y coleando. ¿Por qué lo hizo? En previsión de que tardara en acompañarle, de que entre una imagen y otra mediaran muchos años y que a los ojos de quienes después fueran a visitar la sepultura pareciera que su marido se había casado con una vieja. Ella se ha marchado sin saberlo pero, además de intrépida, fue una precursora de Instagram.

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