Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Sempere

El teleadicto

Antonio Sempere

El espacio de Felipe y Letizia

Felipe y Letizia en una imagen de archivo

Felipe y Letizia en una imagen de archivo

Audiencia abierta emitió el sábado 8 de mayo su edición número 400. Se creó en 2012 como informativo monográfico sobre la Casa Real, tratando de impulsar la imagen de la Corona. Lo que nunca imaginábamos sus espectadores fieles, ni el amplio equipo que lo realiza, es la velocidad a la que se desarrollarían los acontecimientos, todos ellos históricos por definición, que rodearían a la propia institución monárquica.

Dado que es lo propia sociedad la que marca el ritmo de la historia, de continuar esta evolución, es imposible predecir en qué tesitura podría encontrarse la Corona cuando transcurran otros 9 años, los mismos que han pasado desde que Audiencia abierta comenzó a andar, allá por 2012.

Lo único que podemos constatar a través de los sumarios de los 400 programas emitidos, que no han omitido ni siquiera los asuntos más peliagudos, es que las plácidas aguas por las que navegó Juan Carlos I durante tantos años han devenido en mares revueltos. Y que el actual monarca ha llegado a ser declarado persona non grata por el pleno municipal de alguna ciudad sin que le temblase el pulso a la corporación municipal.

Por lo demás, Audiencia abierta, dirigido por Miguel Ángel Sacaluga, uno de los candidatos que hasta el último momento luchó por estar presente en el nuevo Consejo de Administración de RTVE, es un informativo pulcro y aseado que merece ser visto siquiera por conocer la imparable agenda de la Jefatura del Estado, encarnada en las figuras de los Reyes Felipe y Letizia. También en los actos oficiales de sus hijas. Porque no se puede criticar lo que no se conoce. Después de ver las 400 entregas de Audiencia abierta queda clara la profesionalidad de nuestros monarcas. Y su agotadora agenda.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats