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Isabel Vicente

No hay quien lo entienda

Varias personas festejando en la Puerta del Sol de Madrid, tras el fin del estado de alarma.

Varias personas festejando en la Puerta del Sol de Madrid, tras el fin del estado de alarma.

Nada más llegar el sábado por la noche al hotel en una localidad catalana, a la que he tenido que ir por cuestiones de fuerza mayor, me recuerda la recepcionista que allí el toque de queda es a las diez de la noche, para acto seguido añadir: «Pero a partir de las doce ya pueden salir si quieren porque ya no hay limitaciones». Llegué a plantearme hacer tiempo y salir a cenar a medianoche, pero como todavía tengo grabado a fuego que hay que estar pronto en casita, opté por mantener las buenas costumbres y retirarme después de comer un bocadillo aprisa y corriendo mientras el camarero del bar cerraba para volver a abrir 2 horas después. Son las incongruencias de la pandemia y de este país nuestro en el que cada día pasan cosas más absurdas.

Tras el fin del estado de alarma, en función de la comunidad en la que estemos, hay unas reglas que no vienen determinadas por la tasa de la pandemia, lo que tendría lógica, sino por las decisiones de cada gobierno autonómico y de unos tribunales que permiten en unos lugares que se mantengan restricciones y en otros no, de forma que en Alicante a las 12 tenemos que volver a casa mientras que en Madrid andaban este fin de semana bailando en la calle como si hubieran ganado la Champions. Es verdad que estamos hasta arriba de restricciones y de mascarillas, y que las vacunas están dando a la sociedad una falsa sensación de que esto está ya a punto de acabarse, pero no hay más que escuchar a los expertos para saber que no es verdad, que el bicho sigue aquí y que posiblemente en unas semanas veamos en la curva de la pandemia los resultados de esta desaforada alegría. Pero también es verdad que tomar unas medidas en Villaarriba y otras en Villaabajo, sin más explicaciones, no hace sino fomentar la desconfianza, el hastío y, como se ha visto en muchos casos, la desobediencia.

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