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Luis Segovia

Estado de alarma y de excepción

Estado de alarma y de excepción

Estado de alarma y de excepción ISABEL INFANTES, E.P.

Algunos medios de comunicación han adelantado que hay un proyecto de sentencia del Tribunal Constitucional cuyo ponente Pedro Trevijano del sector conservador, que establece la inconstitucionalidad del decreto sobre confinamiento en el estado de alarma, ya que hubiera sido preciso la declaración del estado de excepción.

Consideramos completamente inadecuada esta postura que traería graves consecuencias, desde la anulación de toda la sanciones por incumplimiento del confinamiento y por desobediencia de aquellos que se creyeron con derecho de contagiar a los demás, con desprestigio no sólo del gobierno sino de las Cortes que fueron aprobando el estado de alarma y sus respectivas prórrogas, incluso algunos dijeron que para el confinamiento no era necesario el estado alarma sino aplicar las leyes sanitarias actuales o modificadas. Este juicio deriva de un recurso que planteó VOX, como partido de extrema derecha negacionista de nuestras instituciones.

El estado de excepción supone una situación de desorden público, tan extremo que no puede evitarse por los medios ordinarios y tiene que ser aprobado por las cortes por mayoría absoluta, que no sólo supone la suspensión o limitación de derechos fundamentales como la reunión o manifestación; sino que autoriza al gobierno para poder invadir la esfera de la intimidad de las personas así como de sus manifestaciones públicas o privadas, por lo tanto puede ir contra la inviolabilidad del domicilio o el secreto de la correspondencia, igualmente puede censurar y secuestrar publicaciones, y detener a las personas durante 10 días; medidas todas ellas adecuadas para luchar contra un grave desorden público y que ponga en peligro la convivencia y la defensa de los derechos de los ciudadanos. Precisamente no habla de la medida del confinamiento, ya que en caso de desorden público no tendría ninguna razón de ser. 

En cambio, el estado de alarma se produce en caso de grandes catástrofes, crisis sanitarias o paralizaciones graves de los servicios públicos, como es la pandemia actual en que se limitan determinados derechos, no sólo consistente en cerrar establecimientos y espectáculos sino también la posibilidad aislamiento y el más contundente: el confinamiento en el propio hogar salvo para determinadas medidas de consumo u otras causas justificadas; aunque es cierto que en la declaración de estado de alarma no se contempla expresamente el confinamiento, pero lo debe comprender ya que siempre se ha utilizado desde los tiempos más antiguos, y por el derecho comparado se encuentra que contra una pandemia, como la peste o el corona virus, el mejor remedio es el confinamiento, para evitar el contagio y cortar la pandemia.

Todos recordamos como, al principio del confinamiento a una hora determinada, se salía a los balcones a aplaudir al esfuerzo de los sanitarios y como señal de solidaridad para luchar contra la pandemia, y al poco por grupos y partidos de extrema derecha como VOX, una hora después iniciaban una cacerolada al grito de libertad, igualmente se produjo una manifestación con el grito de libertad, y durante la campaña electoral en Madrid, la candidata Ayuso exhibiría el lema de comunismo o libertad, donde el concepto de libertad ya era directamente contra el gobierno, y desobedeciendo muchas de las órdenes que se daban sobre limitación de la circulación durante el estado de alarma, alardeando de que no respetaría ninguna limitación para la hostelería, bares ni terrazas en la ciudad de Madrid que era una ciudad libre. Parece efectivamente que se prefería el peligro de contagio, de los muertos ya nadie se acordaría, para salvar los pequeños negocios, hacer demagogia y conseguir votos. Ahora, después del recurso de VOX, el Tribunal Constitucional con mayoría de magistrados conservadores podría dar la razón a estos super liberales, para poder libremente pasear y circular temporalmente durante la peste, derecho superior a la vida de los demás ciudadanos. Es curioso que todos los políticos que negaron en un principio la necesidad del aislamiento durante la pandemia, Bolsonaro, Trump, Johnson y Ayuso, todo se contagiaron del coronavirus. Qué casualidad.

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