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Francisco Javier Amérigo Moreno

Educación, justicia y feminismo

Tomás Gimeno.

Tomás Gimeno.

Explicar el por qué de la lucha feminista sigue siendo necesaria en el mundo, y por qué, sigue habiendo desigualdad, a pesar de que, para muchos, el machismo es cosa del pasado.

He de reconocer que, se me hace cuesta arriba el negacionismo de la violencia de género, de la violencia vicaria, los que en unos días como los que estamos pasando, apuntalan sus muros con el "también hay madres que matan", como si ese camino hiciera algo positivo en la lucha contra la violencia a la infancia.

No son psicópatas ni monstruos.

Que es un padre que ha elaborado durante semanas cómo asesinar a sus hijas, y cómo hacerlo de tal forma que no se encontraran sus cuerpos fácilmente, para así aumentar las dosis más altas de incertidumbre y dolor a su exmujer (y a todo el entorno, también el suyo propio). Que ahí hay un narcisismo de manual. Que este padre mientras seguía cuidando a sus hijas (les daría de cenar, les diría que se lavaran los dientes...), seguía a raja tabla el plan elaborado que le supuso el alivio definitivo, la compensación total a su sentimiento de ira, de venganza, de abandono, de rabia por el rechazo. Y en ese proceso antepone su sentimiento, su necesidad, al amor que tuvo en algun momento por sus hijas. Esa madre que negaba que pudiera hacerles daño porque él adoraba a las niñas. Seguro que las adoraba.

Pongámosle el nombre que le corresponde:

violencia machista y violencia vicaria, que mata. Este padre no asesina a sus hijas para causar daño a las mismas directamente, no busca inflingirlas un dolor, un maltrato, por ser menores, lo hace para joder de por vida a su exmujer, por encima de sus hijas menores, lo hace para sentirse compensado, y como única salida a una situación que no podía controlar.

Muy triste, por tanto, lo que está ocurriendo en esta sociedad. Debemos de plantearnos muy seriamente por qué vemos titulares como estos tan a menudo y cómo es posible que como sociedad no seamos capaces de hacer algo al respecto. ¿Es un problema de los jueces, las leyes, los individuos que desarrollan estos trabajos? ¿Puede ser la justicia tan injusta en temas tan sensibles y delicados como el maltrato?

Por más que lo pienso no dejo de llegar al mismo lugar, que no depende del status sino de la Educación con mayúsculas. Mientras sigamos invirtiendo en todo menos educación no dejaremos de tener estos titulares, en mi opinión.

Mientras a todo en esta vida le sigamos dando valor en dinero poco podremos cambiar y los titulares seguirán siendo parecidos me temo.

Son días tristes, muy tristes, sin poder dejar de pensar en el amor que esas dos niñas se manifestaban en lo vídeos que ha cedido su madre ni en el dolor y el desgarro que estará sufriendo esta mujer.

Y es que, todo proceso disruptor conlleva recorrer un camino, más o menos largo, hasta conseguir su normalización por parte de la sociedad. En lo que toca a la justicia, es muy mejorable (agilidad, medios, perspectiva de género), pero dado que la sociedad va por delante de los 3 poderes, es imprescindible que nos preguntemos en qué estamos fallando como sociedad. Y desde luego estamos fallando plenamente en la educación.

Educar en valores, en respeto y consentimiento, en feminismo, en masculinidades sensibles, EDUCAR, en definitiva. Si en días tan negros como éste no nos hace "clic", ¿qué lo hará?

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