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Antonio Balibrea

Las democracias sufren la pandemia

Fotografía de archivo de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

Fotografía de archivo de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.

“En 2020, por primera vez desde 2010, las medias regionales en el índice de democracia empeoran en todas las regiones del mundo”. Según, el índice de democracia de “The Economist Intelligence Unit (The EIU). “Si hace una década la causa de la recesión democrática fue la desafección con los gobiernos y un colapso de la confianza en las instituciones tras la crisis económica y financiera mundial”; actualmente es el “resultado de las medidas adoptadas por los gobiernos para hacer frente a la emergencia de salud pública causada por la pandemia del nuevo coronavirus (Covid19), que ha supuesto la suspensión de libertades civiles de poblaciones enteras durante periodos prolongados. En todo el mundo, “en 2020, los ciudadanos experimentaron el mayor retroceso de las libertades individuales jamás emprendido por los Gobiernos en tiempo de paz (y tal vez incluso en tiempos de guerra). La renuncia voluntaria a las libertades fundamentales por parte de millones de personas fue quizás uno de los acontecimientos más notables en un año extraordinario”.

The Economist es un semanario global, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y de la economía desde un marco global. The EIU es su departamento de investigación y estudios que publica anualmente un índice de democracia por países. Este año lo titula: “Democracia índice 2020: ¿En la enfermedad y en la salud?”. La cuestión es qué número de muertos justifica la limitación de las libertades individuales y durante cuánto tiempo. Eran los dilemas, entre confinamiento y libertad, vida y muerte.

Divide los regímenes en cuatro grandes grupos: democracia plena, democracia imperfecta, regímenes híbridos y regímenes autoritarios. Total 167 países de los que 118 han sufrido un retroceso en la puntuación. En el caso de los sistemas democráticos se debe fundamentalmente al quinto aspecto del informe que es sobre “libertades civiles”, que se han reducido por las limitaciones para contener el Covid, especialmente los confinamientos, aislamientos, y la limitación de los contactos y de la movilidad en general. Mientras de las 23 democracias plenas,19 han visto reducida su puntuación. Han bajado 46, de las 52 “imperfectas”. En los regímenes autoritarios, sólo 26 de las 57 han reducido su puntuación. Es lógico porque en libertades individuales poco más pueden bajar.

Por regiones, constata unos retrocesos democráticos que se mantiene en Europa del este y en Latinoamérica. En Oriente Medio y el norte de África los sistemas autoritarios se mantienen desde 2012, tras el fin de la primavera árabe; en la región se concentran monarquías absolutas, regímenes autoritarios, y conflictos militares. Ha sido un año terrible para la democracia en África subsahariana donde 35 países se han degradado en el índice de democracia, 8 se mantienen y solamente 5 mejoran su calificación. Mali y Togo han sido los peor clasificados. La pandemia ha subrayado la diferencia, y la creciente brecha entre el Este hay tres democracias plenas más en Asia (Japón, Corea del Sur, y Taiwán); y el Oeste, donde dos europeas (Francia y Portugal) descienden.

España está entre las “democracias plenas” y en la clasificación tiene el número 22, por detrás de Japón y delante de Corea del Sur. Es la número 11 en el ranking de los países de la Unión Europea. Siguen, según The Economist, las “democracias Imperfectas”, con Francia (en el 24) Estados Unidos (25), Portugal, Estonia, Israel, Italia (29 en la clasificación).

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa es la institución que vela por las libertades democráticas en el continente. La entrada de España siempre fue rechazada en vida de Franco, por mucho que lo intentó. La resolución de esta semana sobre el procés reprocha a los condenados haber convocado un “referéndum ilegal” y haber vulnerado la “legalidad española”. Y reconoce que fueron juzgados por sus hechos ilegales no por sus ideas. Yo no veo la victoria de las tesis independentistas. La recomendación de modificar el código penal para distinguir claramente entre los delitos de rebelión y sedición estaba en el programa de Gobierno de Pedro Sánchez, y fue algo muy debatido durante el juicio- el fiscal lo calificaba de rebelión y la abogada del estado de sedición, y fue la tesis aceptada por el Tribunal- porque las figuras no están claras en el Código Penal, y las penas habrá que ajustarlas cuando se revise. El ponente de la resolución ha sido el letón Boris Cilevics. Por cierto, Letonia, miembro de la Unión Europea, es la número 38 en el ranking de The Economist.

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