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Las croquetas son patrimonio nacional.

Las croquetas son patrimonio nacional.

Cada español consume una media de 151 croquetas al año, según un estudio muy crujiente. Hay estudios que llevan mucha bechamel y pocos datos o están recalentados o son muy fríos. No es el caso. Mis estudios favoritos son los que llevan jamón aunque ahora también están muy en boga los aromatizados con trufa. Los informes también están bien. Los informes son un subproducto de las croquetas, digo, de los estudios. No obstante los hay con muy buena salsa o aptos para meterlos en pan y elaborar un bocadillo de rechupete. Un informe sobre el calor siempre se te queda seco.

Los españoles consumen una media de 151 croquetas al año según la firma Oído cocina Gourmet. Pocas me parecen a mí. Ponte unas croquetitas al centro. Cuando se muere una abuela, una croqueta se va. Según el estudio citado, las croquetas más consumidas son las de jamón, seguidas de las de cocido. No conozco a este país: hay mucha gente a la que les gustan de puerros. Para algunos: el puerro es el mejor amigo del hambre. Yo me declaro croquetófilo o croquetista, si bien el ímpetu juvenil, comerte doce y a continuación almorzar, se ha ido atemperando no solo por cierto y obligado refinamiento. También por malas experiencias. Es muy fácil que te den malas croquetas. Solo conviene acudir a lugares de confianza ya experimentados. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma croqueta.

Una vez presencié la rebelión de un grupo de croquetas. Estaban siendo exhibidas en bandejas tras la presentación de un libro. Pero el libro era tan malo que las croquetas decidieron ponerse duras y amargas y al crítico que elogió el volumen tuvieron que llevárselo a urgencias después de haber ingerido tres. Yo las mojé en vino, como si fuera un churro mojado en el café. Me sentaron fatal, pero peor me sentó leer el libro. O puede que lo malo fuera el vino. Las croquetas a veces son mal maridadas y tienden a divorciarse. No obstante, persiste la costumbre de ponerlas en las bodas. La croqueta redonda sufre crisis de identidad: se cree una albóndiga. Esto también es digno de estudio.

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