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Marc Llorente

La vital importancia

Foto de familia ministros

Foto de familia ministros

No es ningún secreto que la pandemia echa lastre en cualquier camino, empezando por lo que se refiere a la crisis sanitaria. En mayor o menor medida sigue en pie por las precipitaciones habituales, que van en perjuicio de todos y también de quienes las promueven. Los populares tienen nuevos argumentos servidos en bandeja. Lo que falta de año es de vital importancia en el terreno de la salud pública y en todo lo referente a las cuestiones sociales y económicas. La quinta ola avanza y de eso hablamos, antes de que empeorase la situación, en el artículo «Avisos para navegantes» del pasado 22/6.

La supervivencia del Ejecutivo de coalición, con los acuerdos que pactaron el PSOE y Unidas Podemos, firmados en diciembre de 2019, depende del rumbo que tomen las cosas. Ya se han aprobado medidas de corte social, pero las circunstancias exigen dar un notable impulso a una agenda legislativa que apunte por ahí. Es la mejor vacuna para neutralizar el belicoso virus político de la oposición más conservadora. No solo por eso.

Pedro Sánchez, con la renovación gubernamental como forma de relanzamiento, el proceso de vacunación en danza y los fondos europeos de reconstrucción, ofrece una imagen firme y defiende, para contentar a una amplia parte de los ciudadanos y a Díaz Ayuso, «el chuletón al punto», desautorizando al ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien debe velar, se supone, por lo más idóneo en ese sentido, ya que las recomendaciones sanitarias y ecológicas son evidentes. ¿No se ha enterado Sánchez de las medidas propuestas en Europa y otros países para reducir la ingestión de carne? ¿No es consciente del amplio consenso científico? ¿No quiere un desarrollo sostenible y neutralizar un poco el desmadre ecológico que se respira?

Tres asuntos van a poner a prueba al presidente. Una nueva legislación laboral a finales de 2021, con consenso o sin él entre patronal y sindicatos, la subida del salario mínimo interprofesional y la aprobación de una ley de vivienda. Como no, las patronales claman al cielo porque la propuesta de reforma laboral de Yolanda Díaz es «regresiva e intervencionista». De lo que se trata es de superar la reforma de Rajoy y de poner cierto orden en el patio que algunos controlan pensando solo en sus beneficios, no en “la España que madruga», la de los más vulnerables, que tanto le encanta a Vox falsamente.

La tibieza de los socialistas y la formación morada conviven con espinas respecto al SMI y a la regulación del precio de los alquileres en zonas declaradas de mercado tensionado. Unos dan la espalda a esto último, queriendo premiar fiscalmente a los dueños que bajen el importe, y otros apuestan por un mecanismo que permita intervenir el cotarro. ¿El salario subirá cuando se recupere más la economía? ¿No se puede recuperar también subiendo el salario? ¿No se ha producido la mayor caída mensual de la historia en lo que respecta a las cifras del desempleo? La cuestión es que las negociaciones siguen abiertas y que UGT y Comisiones Obreras vuelven a la calle.

Bruselas mejora nuestras previsiones de crecimiento y nos sitúa entre los países que más crecerán este año y el próximo en la Unión Europea. Alerta también sobre los riesgos aún de la pandemia. El Banco de España eleva igualmente su previsión para la economía española, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recuerda la precariedad y la temporalidad de muchos empleos y el bajo nivel educativo de muchas personas. ¿Tendremos soluciones claras y duraderas algún día?

Por otra parte, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, reconoce que la recuperación está en marcha, con notable intensidad, y se aleja del discurso oficial del PP, cuyo líder, Pablo Casado, disfruta con su negacionismo y augura recortes para los próximos diez años e incluso un rescate financiero. Da la espalda a la revalorización de las pensiones de acuerdo con el IPC, al ingreso mínimo vital, a la subida del salario mínimo o a la mejora de sueldo de los empleados públicos. Solo propaga las imágenes de una tormenta perfecta y la necesidad de reformas. Siempre contra los trabajadores, claro. Ya prepara los 100 primeros días de su «futuro Gobierno». Así que busque, compare y si encuentra algo mejor, vótelo cuando toque.          

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