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TRIBUNA

Una pintura de gran interés en el Museo de la Virgen

La obra que ha sido donada al Museo de la Virgen. | INFORMACIÓN

La obra que ha sido donada al Museo de la Virgen. | INFORMACIÓN

El Museo de la Virgen de la Asunción, Patrona de Elche (MUVAPE) ha visto enriquecidos sus fondos gracias a una generosa donación de una familia ilicitana. Se trata de un óleo que representa a San Pascual Baylón, pintado en 1846 por Manuel Pérez Baeza (Elche, 1824 -Quebec, 1856), de gran interés para el patrimonio local.

Manuel Pérez, al decir de los expertos, es el pintor que inicia en Elche la modernidad artística y, además, gracias a la academia de dibujo que fundó en 1845, influyó notablemente en otros artistas. Es el componente más antiguo de la primera generación de pintores ilicitanos formada por él mismo, por su hermano Pedro, por José Gonzálvez «Paraes», y por Aureliano Ibarra y Manzoni. Y tuvo gran influencia sobre la segunda generación compuesta por Mariano Antón, Pere Ibarra, Jaime Lafuente, Francisco Rodríguez Clement y Francisco Pérez.

Trabajó como pintor, decorador y dorador en numerosas iglesias de Elche y alrededores, como Albatera, Elda, Novelda, Caudete, Aspe, Crevillente, Santa Pola, Torrevieja y Rojales, aunque sus obras desaparecieron mayoritariamente en los incendios de estos templos provocados en 1936. Para nuestra Santa María pintó el cuadro del altar del Arcángel San Rafael y, en 1850, el lienzo que representaba a la Virgen de la Asunción y que servía para cubrir el bocaporte de su camarín. Sin embargo, el sistema usado entonces para subir y bajar dicho lienzo, arrollado a un torno manual, hizo que se rasgase completamente el mismo y tuviese que ser sustituido en 1866 por otro del pintor «Paraes», con un sistema distinto, que permitía accionar el lienzo en vertical, pero que también fue destruido en 1936.

En 1848 contrajo matrimonio con María Teresa Ripoll. Desgraciadamente, su esposa y sus tres hijas murieron en la epidemia de cólera morbo que azotó Elche en 1855. Trastornado por esta desgracia, decidió trasladarse a Canadá, pagando su pasaje con un retrato al óleo que pintó al capitán del buque en el que embarcó. Murió ahogado accidentalmente en las cercanías de Quebec, tras sorprenderle un temporal cuando navegaba en un bote el 2 de julio de 1856 para contemplar los paisajes de la zona.

Sobre su estilo artístico, Pere Ibarra, en un artículo publicado en el semanario Renovación en 1925 con ocasión de la rotulación con el nombre del pintor de la calle hasta entonces llamada Porta Xiquica de Sant Salvador, señala que era académico, fácil y expresivo; su colorido brillante y muy rico en tonos; «pintaba todos los géneros: empleaba cuantos medios tiene el arte para manifestarse, le eran familiares el fresco, el óleo, el temple, la aguada, el lápiz y la pluma. Conocía el dorado en todas sus variedades y matices: era un buen encarnador. Cuadros de historia, religiosos, de género, bodegones, paisajes, retratos, habitaciones, altares, muebles, etcétera. En una palabra, Manuel Pérez ha sido el único pintor-decorador de cuerpo entero que hemos tenido en Elche». Además, fue fundador de la primera banda de música de Elche, junto con Francisco Buyolo.

La corta vida de Manuel Pérez Baeza hizo que su producción artística fuera más bien escasa. Y que gran parte de la misma desapareciera en los dolorosos hechos de la Guerra Civil. Es por ello que la doctora Tina Pastor, en su estudio sobre la pintura ilicitana del siglo XIX, únicamente cataloga cinco cuadros del mismo, todos ellos en colecciones particulares, especialmente de miembros de la familia del artista: Virgen de la Silla (hacia 1844), San José con el Niño y un ángel (hacia 1846), Niña durmiendo (1852), Joven muchacha (1852) y Retrato de Reyes Santamaría (1853), esta última esposa de Aureliano Ibarra.

De ahí, la enorme importancia del cuadro donado al Museo de la Virgen. Nos hallamos ante una pieza hasta ahora desconocida de Manuel Pérez, realizada en sus primeros años de actividad artística y expuesta, a partir de ahora, en un espacio público para que todos podamos admirarla. El cuadro, como otros del autor, no está firmado, pero presenta una inscripción en un lateral inferior en donde se lee: «Pintado por Manuel Pérez Baeza en 1846 / Restaurado por S. S. B. en 1911». El restaurador fue, muy probablemente, el pintor local Salvador Sánchez Braceli (†1932), autor del óleo dedicado al cielo de La Festa que fue cedido al Patronato del Misteri d’Elx en 2019.

Nuestra gratitud, por tanto, a la familia donante del óleo de San Pascual, un santo de gran devoción en la ciudad, que se muestra en actitud de adoración ante el Santísimo Sacramento, mientras cuida las ovejas de su comunidad alcantarina. Gracias a la generosidad de estos ilicitanos a partir de ahora podremos contemplar una obra destacada de uno de los principales artistas locales del siglo XIX. Un artista con una vida un tanto desgraciada, que podemos comprender mejor ante la situación de contagio que estamos viviendo actualmente, y que, como hemos visto, dejó una gran impronta entre los pintores de la ciudad que le sucedieron. Ante esta recuperación de una parte importante de nuestro patrimonio pictórico, estamos todos, sin duda, de enhorabuena.

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