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Javier Cuervo

Artículos de broma

Javier Cuervo

Diversión que acaba a palos

Desalojo en un botellón en Barcelona

En el botellón, el hostelero ve dinero perdido; la médico, contagios; el sacerdote, pecado; los gobernantes, desorden y la policía, trabajo. El botellón no es producto de una ley seca sino de las restricciones sanitarias de reunión y de horarios que en una sociedad que socializa con alcohol afectan más a la expectativa sexo que a la ingesta de alcohol.

Cuando se manda a la policía a disolver algo tan sólido y líquido como un botellón se reprime la diversión, salvo la de la minoría que se divierte con la bronca, que se libera. La bronca es la expectativa de violencia como el cortejo es la expectativa de sexo. En los botellones prohibidos, como en las verbenas de pueblo o las discotecas de barrio, hay personas que no empiezan a divertirse hasta que acaban a palos.

Tardó en haber estos enfrentamientos porque las autoridades evitaron sacar antes a la policía. En el telediario vemos la repetición de las imágenes de otros enfrentamientos, del mismo color que las antirracistas y con igual tipología de manifestantes, independientemente del independentismo. Allí están el garañón que embiste, el negociador que muestra las palmas a las porras, la radicala que insulta a dos metros, el lanzador de media distancia que pone la mascarilla para arrojar algo que está más cerca del cóctel que de Molotov, la retaguardia que construye la barricada con el contenedor y los velocistas de escurribanda. La guerrilla de botellón usa técnicas de kale borracha. No hay más razón que la de la bronca -valga la contradicción- porque no se justifica que aquí haya más enfrentamientos por el cubalibre que en Cuba por la libertad, ni que una minoría juvenil se enfrente al orden establecido por la bebida de ocio con más violencia que por la comida y el trabajo.

La policía pasa estos malos tragos en las noches de fin de semana para que se divierta esta minoría bronquista del botellón, lo que los iguala a los camareros en que tienen que trabajar cuando otros se divierten, para que otros se diviertan y en lo mismo que les divierte: unos sirviendo copas, otros repartiendo bastos.

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