Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Antonio Sempere

EN POCAS PALABRAS

Antonio Sempere

Festeros con mascarilla

Cabo de la comparsa de Moros Viejos de Villena

Cabo de la comparsa de Moros Viejos de Villena

No quiero ver a los cabos de escuadra de las fiestas de moros y cristianos con mascarilla. Verán. Si la fiesta en sí misma es una representación, ellos son actores. ¿Qué creen, que solamente actúan como tales los festeros que ejercen de embajadores moro y cristiano por el hecho de que ejerzan largos parlamentos ante la fortaleza que unos ganan y otros pierden?

Los cabos masculinos y femeninos de mi ciudad son actores de primera. Porque además de dominar la técnica de la expresión corporal, son expertos en la facial. ¿Qué sería de un cabo con la cara tapada? Los hemos visto, claro que sí, en el caso de las escuadras especiales, cuando el maquillaje y las máscaras así lo requieren. Pero me refiero a los centenares de cabos que visten el traje oficial.

En Villena, comenzando por Miguel Victoriano Navarro, ‘el Tito’ e Isabel Navarro, de los Moros Viejos, comparsa fundada en 1843. Al ‘Tito’, como mucho, le adornará la vieja barba moruna postiza que llevaban los festeros de las generaciones pasadas, pero no la mascarilla sanitaria. ¿Quién va a ser el insensato de tapar la sonrisa y la expresividad de Isabel Navarro?

Es complicado trazar normas generales con escuadra y cartabón. Después hay que aplicarlas a los casos particulares. En Alcoy, por ejemplo, impera la Trilogía, un día para las Entradas, otro para la pólvora y un tercero para la fiesta religiosa. En el Vinalopó, el calendario se ha extendido a lo largo de cinco días en los que todo se intercala, desfiles, pólvora y religión. Villena cuenta con diez festeros, Elda con seis mil. Y todos desfilan cada día. ¿En batallón? Ya veremos. Pero los cabos, por favor, sin mascarilla.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats