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Llanos Cano

Llanos Cano Ochando

Concejala del Grupo Municipal Socialista de Alicante

Un alcalde bajo la influencer

El alcalde, Luis Barcala, conversa con la edil Llopis, en un pleno prepandémico

Me he permitido jugar con el título de una de mis obras favoritas de John Cassavetes para ilustrar un nuevo episodio de la inefable gestión de las escuelas infantiles municipales de esta ciudad. En el anterior artículo ya les hablé del cese de las dos directoras sin motivo, de la derivación del alumnado a las escuelas privadas y de la eliminación en el Patronato de la representación de las AMPAS entre otros.

Con esto se cerró el curso el pasado julio, pero ¿con qué lo abrimos ahora? Pues con un comportamiento inédito para un alcalde más propio de un adolescente preocupado por los “likes” que de un gestor de lo público. Les pongo en situación: una madre pregunta en las escuelas municipales si puede llevar leche materna a su bebé y en principio le dicen que no supone ningún problema. Tras hacer los trámites estipulados, se encuentra con el rechazo de la concejala Llopis alegando excusas peregrinas sobre “alimentos externos” como si habláramos de introducir una tarta de chocolate de estraperlo. La madre, impotente e indignada, comenta la situación en las redes sociales porque no es admisible que no pueda criar a su bebé con leche materna en una escuela infantil municipal. El tema es retuiteado por una persona famosa y ni más ni menos que el alcalde de Alicante llama personalmente a esa madre para decirle que él, (y solo él) se lo va a arreglar. A continuación, Barcala vía Twitter hace todo el despliegue de su actuación no sea que haga algo bueno y que nadie se entere.

Tirando de ironía el análisis en mi opinión es claro. Primero: Barcala es capaz de traicionar de nuevo a su concejala, que no hace más que seguir sus órdenes y que seleccionó él mismo, quedando como el James Bond que es, en contraposición a la Dra. No que él mismo ha colocado. Segundo: no solo la traiciona, sino que públicamente la desautoriza, dejándola a la altura del betún (de nuevo) y una se pregunta si no sería más humanitario cesarla en lugar de arrastrarla por el barro de esta manera tan sádica. Tercero: la lección que da el alcalde es clara, como no montes un buen lío ni caso y, lo más inquietante, Alicante se gobierna por influencers y likes, no por y para el bienestar, cuidado y progreso de los alicantinos y alicantinas.

No era la primera vez que una madre pedía que se le diese leche materna a su bebé en las escuelas infantiles con resultado negativo, solo es la primera vez que el tema trasciende en la red. Como el alcalde lo sabe, no le queda más que decir “una mentirijilla” y recurrir de nuevo al Covid como cajón de sastre que justifica todas las ineficacias del gobierno municipal. Qué pena que la realidad no se ajuste a la tan manida excusa política. Durante años las madres han pedido poder dar la leche materna, las propias trabajadoras han reivindicado la posibilidad, incluso, la pediatra en el centro (inexistente en la actualidad) era partidaria de lo mismo. Usted lo sabía, la diferencia, señor alcalde, es que ninguna influencer se lo había dicho hasta ahora.

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