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Enrique Benítez

Metaverso: ¿el opio digital del pueblo?

El fallo de Facebook afectó a los servicios de WhatsApp e Instagram.

Zuckerberg, el patrón de la inquietante galaxia Facebook, que incluye a Instagram y otras muchas aplicaciones de uso masivo, ha anunciado que su compañía apuesta por el metaverso. Los medios de todo el mundo han recogido la noticia, que establece un plan para mantener el boyante negocio de su imperio, y han investigado a fondo para ver de qué habla Zuckerberg cuando habla de metaverso.

La palabra en cuestión se acuñó en 1992, hace menos de treinta años, en una novela escrita por Neal Stephenson, titulada Snow Crash, que poca gente parece haber leído y que fue publicada en castellano en 2017 por la editorial Gigamesh. Quien quiera hacerse una idea cabal también puede recurrir a Ready Player One, la incomprendida película de Spielberg de 2018, que ahora, visto lo visto, podemos decir que volvió a ser un adelantado, un director con olfato.

El metaverso supone una inmersión en una realidad virtual en la que tenemos otra vida. Hoy por hoy, para varias generaciones de adolescentes que han crecido en nuestros propios hogares, la vida es lo que acaece y transcurre online. La cultura de los videojuegos ha cambiado la forma de pensar y de divertirse de miles de millones de personas, que están dispuestas a canjear dinero real por dinero virtual para mejorar sus habilidades y disfrutar más de sus entretenimientos favoritos. Para este intercambio se utilizan las llamadas loot boxes, que el Parlamento británico parece dispuesto a regular, según un informe reciente de su servicio de estudios.

La alternativa a una vida difícil y rutinaria es el metaverso. Es el ocio del futuro, una realidad virtual y paralela en la que, con nuestro propio avatar, otro concepto que se puso de moda hace una década gracias al juego Second Life, podremos ser lo que queramos, gastando nuestro dinero en disfrutar de una maravillosa existencia irreal. Parece una bobada, pero un informe iluminador de 97 páginas de la consultora Wunderman Thomson ya afirma que la meta del metaverso no es otra que la de sustituir a Netflix o a la televisión, ya que los juegos, el gaming, ya lo está consiguiendo entre los más jóvenes. Nuestro futuro está enganchado al entretenimiento, al juego en línea, y Zuckerberg lo sabe y quiere hacer de esto el nuevo filón de su negocio.

Una persona con formación marxista afirmaría que el metaverso puede llegar a ser el moderno opio virtual de la sociedad digital. Pero para la juventud smartphone, el pasado ni importa ni existe. Veremos.

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