Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Miguel Ángel Goberna

Miguel Ángel Goberna

Profesor emérito del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Alicante.

Réquiem por el factor de impacto

Un profesor universitario da clase a sus alumnos Shutterstock

El martes 28/9/21 tuvo INFORMACIÓN la amabilidad de publicar una pieza mía sobre la evaluación del profesorado universitario que, casualmente, obtuvo respuesta inmediata en el webinar impartido el viernes 1/10/21 por la presidenta de la CNAI (organismo que otorga los sexenios investigadores a los profesores) en su condición de presidenta de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (ANECA). En su intervención, la presidenta de ANECA hizo mención repetidamente a un interesante documento de 113 páginas disponible en la página web de la agencia titulado Análisis bibliométrico e impacto de las editoriales open-access en España, del que la presidenta y quien suscribe extraemos diferentes conclusiones.

Analiza el documento siete editoriales de acceso abierto (AA para abreviar), BMC, Frontiers, Hindawi, MDPI, PLOS, Scientific Re­ports e IGI-Global que, en 2019, publicaron 216.093 artículos de pago en 429 revistas indexadas en el Journal Citations Records (JCR), que es el la base de datos de la empresa privada Clarivate que asigna un factor de impacto del que se dice (en las páginas 47 y 54) lo siguiente: “A pesar de que suele interpretarse el factor de impacto como el promedio de citas recibidas por los artículos publicados en una revista, esto no es exactamente así, puesto que existe asimetría numerador/denominador en su cálculo: mientras que el numerador del factor de impacto recoge citas a todos los tipos de documentos que se publican en la revista (desde artículos a editoriales, cartas o revisiones) en una ventana de dos años, los ítems citables, recogidos en el denominador, sólo se refieren a artículos y revisiones. De esta forma, se cuentan en el numerador elementos (citas) que proceden de elementos no contabilizados en el denomina­dor (ítems no citables), provocando la inflación del factor de impacto (…). Ninguna de las revistas de la editorial MDPI indexadas en JCR presenta un comportamiento estándar [en comparación con otras revistas AA] en cuanto a ítems citables o en cuanto a autocitas y dos de ellas tienen comportamiento extremo constante en los dos indicadores analizados”.

Llaman la atención en MDPI la notoria manipulación del factor de impacto mediante la masiva publicación de números especiales, que sea la editorial AA que cuenta con más revistas indexadas en JCR (70), que sus cabeceras sean las más cortas (de una única palabra muy inclusiva, como Mathematics, la revista cuyos datos comenté en la pieza anterior), que sea la editorial que más artículos publica (v. gr., su revista Sustaintability publicó más de 10.000 artículos en 2020) y la que más recauda (277 millones de euros en 2020, que representa el 60% del total acumulado por las 7 editoriales AA). Por si esto fuera poco, MDPI es 4,5 veces más rápida en publicar que la siguiente editorial (primera decisión en menos de 15 días y aceptación en menos de 3) y es la segunda más cara (cobra un promedio de 1.751 euros por artículo), estando ligeramente superada por Frontiers.

Tanto yo como los investigadores con los que colaboro declinamos sistemáticamente las invitaciones de las revistas de MDPI a incorporarnos a sus paneles editoriales o a revisar los artículos que nos mandan con la escueta respuesta “lamento informales de que no colaboro con revistas depredadoras”. No lo entienden así numerosos profesores universitarios españoles, puesto que nuestro país es el quinto mayor cliente de MDPI, tras China, EE. UU., Italia y Corea del Sur (posición que subiría si se corrigiera el efecto del tamaño). Alrededor del 10% de las solicitudes de sexenios cursadas en 2020 aportaron artí­culos en revistas AA, con un 44,9% en revistas MDPI, pero los porcentajes difieren mucho de unos campos CNAI a otros, desde la casi nula aportación en derecho hasta la cuarta parte en biología. En la siguiente lista aparecen los campos CNAI, con el % de aportación AA y, entre paréntesis, los crecimientos superiores al 1.000% desde 2014, para las revistas MDPI, ranking dominado por la economía, que multiplicó por 13 sus aportaciones:

1. Matemáticas y física: 6,2% (con un crecimiento del 1.300% en 5 años para MDPI).

2. Química: 3,8% (4.800%).

3. Biología celular y molecular: 25,5%.

4. Ciencias biomédicas: 19,8% (11.450%).

5. Ciencias de la naturaleza: 12,8% (1.943%).

6.1. Tecnologías mecánicas y de la producción: 8,8% (1.425%).

6.2. Ingenierías de la comunicación, computación y electrónica: 14,1%.

6.3 Arquitectura, ingeniería civil, construcción y urbanismo: 12,6% (2.422%).

7. Ciencias sociales, del comportamiento y de la educación: 13,5% (9.367%).

8. Ciencias económicas y empresariales: 9,0% (13.100%).

9. Derecho y jurisprudencia: 0,1%.

10. Historia, geografía y artes: 3,4% (4.300%).

11. Filosofía, filología y lingüística: 1,1%.

El documento de ANECA señala 7 revistas por su mala praxis, y termina con una lista “roja” de revistas sospechosas que solo incluye una revista de matemáticas, Symmetry, cuando ya puse de manifiesto las muchas anomalías de Mathematics en mi pieza del 28/9/21.

Podemos discutir si todas las revistas de MDPI o tan solo una parte de ellas, así como de las otras editoriales AA, son depredadoras, pero parece fuera de duda que JCR, desde el cambio de propiedad, tolera la manipulación sistemática de los factores de impacto por las editoriales AA, de modo que la pertenencia de una revista al primer cuartil del factor de impacto dejó de ser garantía de calidad. Pero, aunque la garantizase, seguiría siendo injusto otorgar o denegar los sexenios en función exclusivamente de un parámetro que beneficia a las sub-áreas con mayor número de investigadores. En el caso que mejor conozco, las matemáticas, pertenecientes al Campo 1, tienen ventaja los especialistas en ecuaciones en derivadas parciales (del área de matemática aplicada, practicada en escuelas técnicas y facultades de física) y de localización (del área de investigación operativa, practicada en escuelas técnicas y facultades de económicas), mientras están en desventaja los especialistas en álgebra lineal (del área de álgebra) o de sistemas dinámicos (del área de geometría), que están muy concentrados en las facultades de matemáticas. Si alguno de los galardonados con medallas Fields por sus contribuciones a los sistemas dinámicos se instalara en España y quisiera ver reconocidos sus sexenios investigadores, no tendría otro remedio que publicar en una revista como Mathematics.

A la vista de los datos expuestos, creo que no se sostiene la conservadora decisión de la ANECA, comunicada por su presidenta en el webinar mencionado, de no efectuar cambios en la convocatoria de sexenios de 2021 y limitarse a sacar fuera del primer cuartil alguna revista muy sospechosa en la de 2022. Es más, creo que urge la sustitución del ranking de JCR por uno más justo, mediante la inclusión en el primer nivel de las mejores revistas de todas las sub-áreas y la exclusión de todas las revistas depredadoras. Y sugiero empezar a elaborar dichas listas a partir de una buena clasificación ya existente que haya sido realizada por alguna organización sin ánimo de lucro, como los ERA ranking journals del Australian Research Council, de igual forma que Mustafa Kemal Atatürk tomó, en 1926, como borrador del Código de Derecho Civil de la recién fundada República de Turquía el de Suiza.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats