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Esmeralda Marugán

Esmeralda Marugán

Periodista

25 N  

Manifestación contra la violencia contra las mujeres. R.D.C

Todo tiene su pasado, también los días "D", y el de hoy, además, presente. Es el que nos deja sin futuro a nosotras, a las que hemos nacido mujer. Por ello seguimos siendo las asesinadas, las violadas, las golpeadas, las silenciadas, las humilladas, las explotadas sexualmente, las de los vientres de alquiler para "los deseos" de unas u otras formas, y la peor de las violencias, la más dolorosa de todas, la que les "arranca" a las madres sus CRIATURAS en el nombre del padre, lo que se convierte, por mandato divino, en ley. 

Ellas, y sus hijos e hijas, tienen cara, y la dan por todas, incluso por aquellas que las borran, y por las que las niegan. También por las que vestidas de autoridad con "toga", pero sin moral ni conciencia alguna, dictan sentencias sin imparcialidad y sin alma, aunque los domingos recen a Dios, y en sus nóminas mensuales, las que les dan el pan de cada día, tengan el fin de hacer lo contrario: JUSTICIA. 

Era un 17 diciembre de 1999 cuando la Asamblea General de Las Naciones Unidas decreta el 25 de noviembre como el ¨Día Internacional de la eliminación de La Violencia Contra las Mujeres y las niñas¨, han pasado muchas lunas desde entonces, y algunas más de los asesinatos que lo incentivaron, el de MinervaPatricia y María Teresa, las hermanas Mirabal. Fue el principio del final de un criminal dictador, es decir, el del presidente Trujillo, pero no el fin de los femicidios, ni en su país, República Dominicana, ni en el resto del mundo, incluido el nuestro, España. 

Estoy convencida de que sí es una ideología política la que alimenta a esos asesinos. Se llama "machismo", se esconde en el patriarcado, y está bajo las chaquetas de fino paño y las chupas de cuero, el esmoquin y el guante blanco, con mano alzada de cara al sol, y también en los vaqueros de puño en alto... 

Sería simple y falso concretarlo a un partido político, aunque es más común olerlo en los que niegan su existencia, y desde luego no deja lugar a dudas en el respirar de quienes, teniendo la responsabilidad de evitarlo y condenarlo, se posicionan en su bando. Aquellos que se lavan las manos apoyándose en informes psicosociales de ¨malintencionados ignorantes¨, los mezquinos manipuladores del dolor de los más inocentes, de la verdad. Esa verdad sufrida durante años por los niños silenciados, los que son torturados sin pudor por los tribunales.

 Es la sombra alargada del mayor maltrato, y evidentemente me refiero al que ejerce el poder judicial, el mismo que tanto las mujeres, como los menores víctimas del terrorismo machista, tienen en su contra. 

Porque sí, sí están solas cada vez que atraviesan los pasillos de las salas en las que son juzgadas, y tratadas como "locas¨ cuando relatan las noches rotas que viven sus hijos e hijas.

Al escuchar el desgarro de impotencia y desesperación que acompaña su día a día, esa soga trenzada a la garganta que las oprime, a más de una amiga adulta se le humedecen los ojos, tragando la saliva del recuerdo, el mismo que la lleva a su propia infancia, porque el incesto, y el maltrato en la niñez, no es un hecho nuevo. Eso sí, al igual que se hacía entonces, ahora se continúa ocultando, negando, minimizando el trauma, y se castiga a quienes tienen la valentía de desvelar ese ¨secreto¨ por el que casualmente no hay condenas… 

Hoy nos atrevemos a señalar a la Iglesia, ya sea a la francesa, o a la de aquí, pero los responsables están muertos, o son demasiado viejos para cumplir penitencias… Se difumina en que pasó hace tiempo, y, además, ya se sabe que en nuestra religión con unos cuantos “Ave Marías”, todo se perdona, salvo que seas bruja, es decir: MUJER. 

La violencia contra las mujeres, la vicaría, y la judicial, es un negocio para muchas partes, menos para quienes la padecen, que están muertas en vida, y para colmo, son condenadas.  Se les piden más años de cárcel por defender a sus hijos e hijas, que a "los criminales" que los vejan, siempre amparados en la presunción de inocencia, y en ese misterioso "pacto de silencio" institucional… Es el genocidio del siglo XXI, un crimen de lesa humanidad. 

Martina Nerea son dos ¨mariposas lilas¨ que desde 2018 vuelan en otro universo, después de ser asesinadas por su padre en Castellón con tan solo 2 y 4 años. Su madre, Itziar Prats, pidió y suplicó una orden de protección para salvar a sus hijas, demostrando que estaban en peligro, pero, como sucede habitualmente en los juzgados de instrucción, la jueza la denegó. Ni siquiera contempló que el Estado español ya había firmado el Convenido de Estambul, ese que supuestamente obliga a los países que se unen, como el nuestro, a proteger a los menores, pero que muchos jueces deciden conscientemente olvidar. (Aunque parezca incomprensible, esta magistrada sigue ejerciendo). 

Cuando las madres ¨desobedecen¨ las órdenes judiciales se les echa el mundo encima, y más pronto que tarde, ellas se convierten en las perseguidas. En ese momento sus hijos, tras las sentencias que se amparan en una falso, acientífico y camuflado síndrome de alienación parental, son brutalmente arrancados. Juez o jueza, que, si tuviera rigor profesional, conocimiento en infancia, perspectiva de género y ética judicial, debería haberlos protegido, pero al contrario de lo que indican las leyes nacionales e internacionales, de los Derechos del niño y la niña, los Derechos Humanos y contra la tortura, y de toda lógica, los pequeños pasan directamente a manos de sus agresores. 

Lo que además aprovechan algunos para hacerles otro juicio paralelo a sus madres, porque tirar piedras, y ver la paja en el ojo ajeno, en nuestro país, hace que algunos, sobre todo los ¨muy españoles¨, se ¨vengan arriba¨ contra ellas. 

Este 25N tiene de apellido la petición del INDULTO para todas las mujeres a quienes no solo les ha maltratado el hombre con el que convivieron, sino también el alrededor social, judicial, mediático y político en el sobreviven, aunque hay que ir más allá, se merecen, y solicito, amnistía.

Ellas no son delincuentes, son madres protectoras, y sus hijos e hijas deben ser rescatados urgentemente, y regresar con quienes siempre los defienden y creen, así que mi regalo para aquellos que carecen de "Sentido y Sensibilidad”, son dos poemas. Sus autores son hombres, porque contra la violencia a las mujeres y a sus criaturas tendríamos que estar todos:

 Las campanas doblan por tiI (John Donne) y Primero vinieron… (Martin Niemöll)

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