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Antonio Sempere

En pocas palabras

Antonio Sempere

Atención ciudadana

Colas en una Oficina Municipal de Atención Ciudadana

Qué alicantino veterano puede olvidarse del Hotel Palas (con ‘s’). Allí podía tomarse el mejor café bombón de Alicante, frente a las vistas de la fuente de la plaza del Mar. De un tiempo a esta parte el inmueble se ha convertido en una oficina municipal de atención ciudadana donde se pueden realizar múltiples gestiones.

Me camuflo, como uno más, para ver cómo anda el servicio, y lamento tener que ponerle una nota muy baja. En Alicante somos muchos, pasamos de los 350.000 habitantes. Lo primero que hay que hacer es solicitar cita previa telefónica. En mi caso la demora fue de 8 días. Cuando llega el día y la hora que te asignan hay que hacer una pequeña cola (entrando por la calle Cervantes a la izquierda, para que te den tu número de orden). Entonces te sientas y tienes que esperar a que salga en la pantalla tu letra y tu número.

A mí me atendieron con una hora de retraso. Aportaré un dato contundente para que se hagan una idea de la situación. En la zona baja del inmueble, donde los usuarios esperan a que les llegue su turno, en sillas debidamente separadas por la pandemia, llegué a contar hasta cincuenta personas. En la zona superior, donde se encuentran los funcionarios, de las 16 mesas habilitadas para atención al público, durante la hora que estuve en las instalaciones, hubo momentos en las que sólo había funcionando 4. ¿Estaban todos los demás tomando el cafelito? Y si así fuera, ¿después de tantos meses, años ya, no pueden calibrarlo y dejar de citar a tantas personas para después tenerlas esperando durante tanto tiempo?

Lo dicho, mi valoración general apenas merece un suspenso, pese a que las instalaciones son espaciosas y limpias.

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