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Luis Segovia

El humor no es para radicales

No mires arriba

La película “No mires arriba” (Don´t look up), me recordó la escena en la que Galileo pretendía que el papa Paulo V mirara a su telescopio para observar cómo el planeta Júpiter tenía satélites como la Tierra y que ambos se movían alrededor del sol, negándose el Papa a mirar el cielo por el telescopio -No tengo que mirar ese aparato, yo veo la Biblia y ésta dice que fue el sol el que se paró y no la tierra. -Y sin embargo se mueve, Santísimo Padre, murmuró el sabio.

Unos científicos descubren un meteorito gigante que va a chocar con la tierra, y se ponen en contacto con la Casa Blanca para tratar de evitarlo, y ahí empieza la crítica de la clase política y medios de comunicación: la Presidenta tiene un grave problema de escándalo sexual; su hijo que es su asesor, continuamente le dice mamá Presidenta; el general jefe de Estado Mayor les cobra unos entremeses a los científicos que eran gratis para los invitados; y al final quien decide es un multimillonario interesado en vuelos espaciales y que va a construir unos aparatos que van a destruir al meteorito. Acuden los científicos a los medios de comunicación y todavía es peor, la entrevistadora en cámara en vivo le mete mano a un científico porque dice que está muy bueno, un científico honesto es corrompido a través del poder y del sexo, y quien finalmente se deciden todos es por la avaricia.

El director y los guionistas decidieron aplicar la ironía y el humor, pues si se hiciera seriamente podría no resultar comercial e incluso tener problemas de censura. La derecha rechaza ese humor ya que desprestigia sus instituciones y ataca sus privilegios, un cierto sector de la izquierda ha criticado la película porque con el humor, consigue que el capitalismo asuma esa censura como algo marginal y la convierta en objeto de comercio y lucro. Pero no es verdad, el humor es un estado superior de conciencia social que ningún dictador consiente.

Erasmo, en su obra “Elogio de la locura”, por medio de la ironía y la sátira, critica ferozmente la estulticia de la iglesia, la nobleza y algunos pretendidos entendidos; esta obra tuvo mucha influencia en varios escritores, entre ellos Cervantes ya que, su personaje Don Quijote de la Mancha es un loco que luchaba contra una sociedad injusta, y sin emplear ese humor difícilmente hubiera pasado la censura de su época, porque precisamente constituye un símbolo de la lucha ideal contra los poderosos y en favor de las viudas, menores y presidiarios. “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco, muestra cómo en un convento un libro maldito puede llegar a ser, utilizando el humor y la sátira, una feroz crítica contra la religión y sus instituciones.

La crítica social a través de la sátira y del humor sólo se puede permitir en una sociedad democrática, ya que todo dictador sea de izquierdas o de derechas censura y castiga al humorista. La iglesia católica a través de los libros prohibidos y la inquisición, los fascismos con la quema de libros de izquierda, y los países totalitarios con la censura y la depuración y castigo de sus autores. Recuerdo que a finales del franquismo el humorista Miranda dibujó en una revista un chiste en el que se veía la figura de la justicia, que inclinaba la balanza y bajaba la espada al levantarse la venda de los ojos para mirar un collar que le ofrecía un corrupto. Fue condenado por desacato a la autoridad ya que el dibujo, aunque no lo expresaba quién era esa justicia, se entendía que era la justicia española. Cuando llegó la amnistía general en la Transición, solicitó el humorista que se le aplicara la amnistía, y se le denegó alegando la autoridad judicial que no era un delito de motivo político. Es decir, Indultar a los que habían asesinado como los franquistas y etarras eran susceptibles de perdón, pero a los que se habían burlado de los propios jueces eso no admitía perdón.  

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