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Adrián Ballester Espinosa

Silencio de radio

Adrián Ballester Espinosa

De garzones y garzonadas

El ministro de Consumo, Alberto Garzón,

No se habla de otra cosa estos días en tertulias, grupos de Whatsapp y barras de bar que de la última garzonada. Dícese de la garzonada, a la salida fuera del tiesto o simplemente, de una chorrada dicha por un político, en este caso, del titular de la cartera de Consumo, que parece que tiene la misión de pasar a ser el ministro opinólogo que habla de cualquier cosa menos de su misión en el departamento gubernamental que ostenta. Aunque esta sea una nueva acepción aceptada por los académicos de la RAE, el ministro Garzón, se ha propuesto pasar, sin pena ni gloria, por este ministerio de escasa competencia y también, de escasos competentes al frente del mismo.

Parece que Garzón quiere pasar a mejor vida, políticamente hablando, haciendo valer aquel dicho pronunciado por un político, de “que lo importante, era salir en la prensa, aunque fuese para mal”. Un consejo para nada compartido, pero para gustos, colores. Dicho esto, a nuestro querido ministro de Consumo, no le vendría nada mal, leer la obra “El político” de nuestro admirado escritor monovero Azorín. Quizás podría obtener consejos a aplicar a su tarea política en el día a día.

Pedro Sánchez ha dado orden de que los ministros de corte socialista salgan a defenestrar al ministro del bando podemita que no de Unidas Podemos, para arrastrarlo un poco ante la opinión pública y evidenciar, que por primera vez, no están de acuerdo con sus declaraciones. En primer lugar, el ministro competente del ramo de la ganadería, Luis Planas que se está recorriendo cualquier tertulia política que se tercie, incluso acudiendo a plazas complicadas, sabiendo que va a sufrir algún revolcón pero lidiando al toro, nunca mejor dicho. En segundo lugar, la ministra Robles que ya se ha convertido en una habitual de la abuelita que le mete los respectivos rapapolvos a las ministras, ministros y ministres de Podemos de lo que supone la responsabilidad pública de un gobierno y de la opinión colegiada del Consejo de Ministros. Y en tercer y último lugar, también la portavoz del Gobierno que básicamente le ha dicho que se dedica a lo suyo y no moleste.

A sabiendas que las declaraciones garzoneras tendrán un impacto asegurado en los comicios autonómicos a celebrar el próximo mes en Castilla y León, prefiere el también secretario general de los socialistas abrir un frente con su socio de gobierno que seguir aguantando chaparrones que no le tocan. Una medida que es lógica, que desde luego, no le hubiese sugerido su ex druida político Iván Redondo.

En el año 2020, el coste de las retribuciones de los nueve altos cargos del Ministerio de Consumo fueron de 629.277 euros. Además, el coste de los asesores del ministro fue de casi medio millón de euros. Es decir, el coste de políticos y asesores de este ministerio creado por primera vez ad-hoc, para el líder de Izquierda Unida fruto de los acuerdos internos de esta formación política con Podemos, fueron de más de un millón cien mil euros más cotizaciones a la Seguridad Social. Una información que cualquier ciudadano puede solicitar mediante una petición de transparencia a esta administración o a cualquier otra. Digo yo, que con tanto jornalero con tan buen jornal a su cargo, no podrían aconsejar mejor a su correligionario, con permiso claro, de que no le moleste a su excelentísimo.

La creación de un ministerio de Consumo, con escasa competencia ya que es una competencia transferida a las comunidades autónomas, es lo más visual a los desmanes del presidente del Gobierno, donde ha resuelto a golpe de real decreto, nombramientos de ministros, altos cargos, comisionados y asesores llevando el coste de personal político a las cifras más altas de la historia, incluso de la decencia política, en contraposición con los momentos complicados que viven las familias, autónomos y pymes con la escalada de precios en productos básicos de alimentación, materias primas y suministros de los que todo hijo de vecino necesita en su día a día.

Decía acertadamente el guionista que escribió el papel de Tom Hanks en la película “Forrest Gump” que “tonto es el que dice tonterías”. Aquí tenemos un ejemplo. Por sus hechos les conoceréis, decía una frase bíblica. Ya conocemos a Garzón y sus garzonadas. A esperar a la próxima. Viva la revolución, camaradas.

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